Se toparon en Costa Rica y recién se volvieron a ver cuatro meses después
La creadora de contenido detalla qué les ha funcionado para mantener esta relación a distancia.
Se conocieron en Costa Rica y fue gracias a las redes sociales que mantuvieron el contacto hasta convertirse en pareja. Así resume Bea Córdova el inicio de su relación con Joris, un neerlandés que, tras visitar Chile, se volvió fanático del manjar. «Yo estaba de viaje con unos amigos en Puerto Viejo y al otro día nos íbamos a Panamá. En esa última noche fuimos a una fiesta y ahí conocí a Joris, o Jorge para el público latino, jajajá. Pero no pasó nada, yo estaba en otra, así que solo lo conocí y empezamos a hablar por Instagram. Después de eso, en marzo, tuve un viaje de trabajo a Francia, y yo jamás había ido a Europa, ni siquiera había considerado mucho ir a Europa. Y ahí pensamos que nos podíamos volver a ver porque nos caímos bien», relata la autora de «Mi amiga ansiedad» desde Róterdam, ciudad donde vive Joris.
Retrocediendo en su historia, Bea reconoce que conectaron porque Joris es ingeniero en aviones y su abuelo tenía la misma profesión. «Mi abuelo es una de las personas más importantes de mi vida y por eso surgió la conversación el día que nos conocimos. Creo que por eso nos conectamos», agrega. Oficialmente están pololeando desde agosto y en el viaje de Joris a Chile viajaron hasta Torres del Paine y, aparte del manjar, gozó con las empanadas y la pastelera de choclo.
¿Por qué cree que hasta ahora ha funcionado la relación?
«Todo empezó mandándonos mensajes, conversando a diario y después ya pasamos a las videollamadas. Cuando estamos lejos, seguimos hablando por videollamadas constantemente y creo que también ayuda bastante tener clara la fecha en que nos vamos a volver a ver. Además, justo ahora lo estoy escuchando practicando su español con Duolingo, jajajá. En abril empezamos a practicar el idioma del otro con esta plataforma. Él va más avanzado que yo, pero igual algo he aprendido».
Esta es la tercera vez que Bea Córdova está en Róterdam y decidió vivir esta experiencia «con más calma» y no viajar tanto «porque igual los trenes no son baratos, las estadías no son baratas, la comida no es barata. Entonces, esta vez es un viaje más tranquilo y quizás conocer un poco. Eso sí, me ha tocado harta nieve. Hace cinco años que no nevaba así en esta ciudad, así que estoy muy feliz, a pesar de que hace mucho frío. Todo está muy blanco y muy lindo».


