Daniel Mansuy, doctor en ciencia política, y el rol del Frente Amplio como oposición
Añade que requieren abandonar sus tesis históricas si quieren realizar propuestas constructivas al próximo gobierno.
Para Daniel Mansuy, doctor en ciencia política, director del Centro Signos de la Universidad de los Andes e investigador asociado del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), «el Frente Amplio (FA) tenía una identidad política muy definida hasta el año 2021, que era contestataria, impugnadora y transformadora». Tras su paso por La Moneda, dice, se suponía que esa identidad había cambiado al encontrarse con la realidad política del poder.
«Nunca han reflexionado sobre cómo esa experiencia en el gobierno ha modificado o no, y hasta qué punto, su tesis original», señala.
Añade que la tesis histórica, que impugna todo el orden desde la transición, fracasó, pero además no la han corregido con la suficiente profundidad. «Es ahí donde veo un problema de identidad. ¿Gabriel Boric quiere ser el Ricardo Lagos del futuro o el joven rebelde? Ni él ni el FA lo tienen completamente claro».
El cientista político dice que para que lleguen a ser una oposición constructiva, tema que aborda en esta conversación, tendrían que «abandonar explícitamente su tesis histórica. Eso es duro, porque es biográfico e implica resistir y no ceder al chantaje que ya está estableciendo el PC, que acusará a cualquiera que no lo siga de ser oposición blanda».
Mansuy destaca un hecho llamativo: la ausencia del FA en la proclamación del Presidente electo, José Antonio Kast, el pasado lunes en el Tricel. Advierte que «si a Kast le va mal, no es seguro que la próxima elección la gane la izquierda, podría hacerlo otro fenómeno que no conocemos todavía».
«El FA no sabe en qué medida sigue siendo el mismo. Está claro que es distinto, pero no sabemos cuán distinto», sostiene. Considera que se abrirá una discusión interna a partir del 12 de marzo sobre si deben seguir sus tesis originales, reflejadas en la campaña primaria de Gonzalo Winter, o más bien deben acercarse a una socialdemocracia clásica, donde ubica al alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic. «No está claro cuál tesis predominará adentro», advierte, y agrega que es una discusión que todavía es muy incipiente y que supone que el Presidente Boric «algo tendrá que decir».
¿En qué se nota la falta de reflexión que usted plantea?
«Deben reflexionar si quieren volver a ser los jóvenes rebeldes impugnadores o más bien socialdemócratas, en cuyo caso sus diferencias con el Partido Socialista quedarán reducidas a la nada. Esa es la pregunta que ellos debieran responder».
En ese contexto, ¿qué tendría que hacer el FA para ser una oposición constructiva?
«El FA debe abandonar explícitamente su tesis histórica. Eso es duro, porque es biográfico e implica resistir y no ceder al chantaje que ya está estableciendo el PC, que acusará a cualquiera que no lo siga de ser oposición blanda. El día que se proclamó a José Antonio Kast en el Tricel el PC tampoco fue, pero por razones distintas a las del Frente Amplio».
¿Qué indica esa ausencia?
«Fue un síntoma bien llamativo, como que serán una oposición más dura. Para cierta parte de la izquierda es muy cómodo estar en la oposición, porque les resulta mucho más natural, pero si tienen vocación de poder, y muchos de ellos la tienen, también deben pensar en construir una oposición que les sirva no solo para volver al gobierno, sino para hacerlo y cumplir parte de su programa. En este caso el programa original no fue cumplido en ninguna de sus partes. La reflexión que deben hacer es ¿tienen vocación de poder? o ¿quieren estar siempre protestando fuera? Es difícil haber estado en La Moneda y no quedar con algo de vocación de poder. No lo digo como crítica, sino como una constatación».
Mencionó que el FA tendría que abandonar su tesis refundacional para ser una oposición constructiva. En cierta medida, el presidente electo Kast, ¿no deberá hacerlo también en el plano valórico?
«La noche del domingo 14 de diciembre, José Antonio Kast dio un discurso fome, deshilachado y largo, pero que entregó señales claras de que era consciente que el Presidente tenía que ser muy distinto al candidato. En ese sentido, fue un buen discurso que tomó nota de los problemas del Presidente Boric. Respecto al gobierno de emergencia, es un concepto muy útil, astuto e inteligente y que va a funcionar los primeros seis meses, en el mejor de los casos el primer año de gobierno, pero obviamente no alcanzará para sostener o servir de plataforma durante cuatro años porque pasarán muchas cosas».
¿Por qué?
«Kast construyó una campaña entorno a conceptos como seguridad, migración y empleo. Su primer desafío, evidentemente, es demostrar solvencia en ellos. Ese fue el candidato y sería raro que hiciera otra cosa».
A partir de marzo, ¿se podrá hablar solo de una oposición?
«No creo, porque hay una parte importante de la centro izquierda que tomó nota que seguir la lógica del PC, con mayor o menos entusiasmo, conduce a un despeñadero. Por lo tanto, al menos una parte tendrá claro que tienen que distinguirse del PC y que deben hacer las cosas distintas. También es cierto que el PC tiene una estrategia y claridad sobre qué quieren hacer: va a operar sin duda como polo, la pregunta es quién más estará dispuesto a constituirse como otro polo alternativo al PC, con la suficiente fuerza interna».


