Me encantó, dice la animadora que salió a trotar con cuatro de sus niños
Las mayores, de 12 y 10, hicieron siete km; los de ocho y cuatro, tres km. Al llegar comieron chocolate, cuenta sobre la experiencia outdoor.
En su programa para correr la maratón de Santiago, el 18 de mayo, María Luisa Godoy incluye periódicos trotes de 15 kilómetros, aunque haga frío o caiga algo de llovizna. Los domingos anteriores estuvo a las 7 AM en la entrada del cerro San Cristóbal para llegar a la cumbre. Su última sesión implicaba 15 km en compañía del periodista Andrés Vial, de TVN, pero el otro participante no llegó.
«Así que los cambié por un tremendo equipo», afirma la conductora de «Chile conectado», del canal estatal. Se refería a cuatro de sus cinco hijos que salieron a aplanar las calles a su lado: Violeta (12), Jacinta (10), Luisa (8) e Ignacio (4). Todos completaron un circuito de acuerdo con su edad y la madre quedó feliz: «Desde siempre les he inculcado que hagan actividad física».
«Usualmente salgo súper temprano para así volver a la hora en que ellos se están despertando, así tomamos desayuno juntos. Pero como esta vez Andrés no pudo, me quedé en la casa dando vueltas y se fueron despertando los niños. Cuando les conté que iba a salir se fueron sumando todos ellos», cuenta.
Antes de salir les sirvió un desayuno con leche, cereales, frutas y algo de pan, nada pesado para no entorpecer el esfuerzo. Ya en el camino recibieron aliento. «Los autos nos tocaban la bocina, nos gritaban para darnos ánimo», recuerda Godoy.
Los más pequeños, Luisa e Ignacio, le pusieron todo el empeño a la corrida familiar y completaron asombrosos tres kilómetros antes de pasar por fuera de la casa. «Ignacio tiene súper buena condición física. Me di cuenta cuando él tenía dos años y lo hice caminar unos cuatro kilómetros desde el Puente Lo Curro a Vitacura», comenta la animadora como ejemplo.
Violeta y Jacinta, las mayores, siguieron a su mamá hasta alcanzar asombrosos siete kilómetros. Hubo algo de resuello, claro, sin embargo, terminaron la prueba con una sonrisa al entrar a la casa.
«Yo seguí los ocho kilómetros que me quedaban a un ritmo más rápido y claro que me cansé más con eso», jajajá.
¿Cómo fue la experiencia?
«Me encantó, no hay nada más potente que ir con los hijos a hacer ejercicio. No basta con decirles que intenten hacer deporte o que coman sano, lo que funciona es que ellos se motiven al ver a los papás. Ahora para que nos acompañe también Domingo (dos años), tenemos que llevarlo en coche nomás, jajajá».
¿Hubo premios para los niños?
«Claro, al llegar comieron chocolate, porque en ese momento podían comer lo que quisieran».
Achoclonados
El médico deportólogo César Kalazich, de la clínica Meds, comenta que se ha medido la influencia de la familia en los hábitos deportivos.
«Hay estudios que demuestran que en familias donde la actividad física es un hecho importante, los niños tienen mayor participación y adherencia en la medida que van creciendo. Creo que es una muy buena medida compartir esa actividad con los niños», comenta el especialista que ve esta clase de influencia a menudo en su consulta. Añade que esta pasión se acrecienta cuando los padres logran transmitir la sensación de goce con la actividad y entregan estímulos a los pequeños.
Kalazich sostiene que se ven a menudo clanes familiares que se decantan por un deporte y se acompañan los unos a los otros. «Los chicos ven a los papás y los tíos participando y pasándolo bien, hacen amigos. Pasa con el fútbol, con el hockey, con el rugby, donde son muy aclanados. Los fines de semana son sagrados para el deporte y los papás los acompañan, llevando a toda la familia. Esa es la forma que debe ser: estimular a la familia completa para que los niños sigan siendo activos», asegura.


