A 13 días de infructuosa búsqueda en playa de El Quisco
Es una medida desesperada, dice la madre. Armada teme más tragedias.
«Aún tengo la esperanza de encontrar a mi hijo», dice Jeanette Espinoza desde la playa donde vio ahogarse a su hijo Pablo Vergaray de 17 años, el martes 2 de febrero en la playa «Los Ahogados» de El Quisco. Han pasado 13 días, la búsqueda de la Armada termina hoy y ella, en una medida inédita, ofrece 2 mil euros (cerca de un millón y medio de pesos) a quien ubique el cuerpo del joven.
«La recompensa es una medida desesperada. Yo no tengo los recursos, pero mi hermana que vive en Italia me enviará el dinero para que nos ayuden más personas, al menos motivadas por un poco de dinero. En la caleta de pescadores dicen que el martes buscarán en las zonas donde generalmente encuentran gente», se consuela.
«Los marinos solo esperan que el mar arroje el cuerpo. Le pedí a Carabineros sus buzos, sin suerte. He hecho todo lo posible. Salgo temprano a recorrer el roquerío y vengo todas las noches a rezar acá», cuenta abatida.
El teniente Oliver Spichiger, de la Gobernación Marítima de San Antonio, compadeció a la madre: «Está desesperada, va a dormir y vuelve». Sin embargo advirtió que «la recompensa es privada. Es una playa no apta, con corrientes submarinas, rompientes y roqueríos. Ahora cualquier persona va a querer lanzarse, no queremos más desaparecidos».
El buzo del Grupo de Rescate Anfibio San Sebastián, Juan Carlos Salazar, también cuestionó la recompensa. «Peinamos la zona, es muy difícil que aparezca, yo creo que él ya no está ahí, las marejadas se lo llevaron mar adentro. No nos interesa el dinero. Generará que muchos buzos se metan a buscarlo, esto es inédito», dijo tajante.


