Massimiliano Beltrami cumplió nueve años de cárcel en Arica antes de ser extraditado
Fue detenido en 2018 en el complejo Chacalluta, pero desde el 2014 estaba prófugo por una condena en su país. Ahora, Interpol concretó su regreso para cumplir esa pena.
A simple vista parecían turistas italianos que regresaban de una competencia de motos acuáticas en Perú. Pero hubo un detalle que llamó la atención de un fiscalizador de Aduanas en el complejo Chacalluta: ninguno de los dos ocupantes de la camioneta lucía bronceado, pese a que aseguraban haber pasado varios días en las playas de Paracas. Era marzo de 2018. La sospecha derivó en la detención de otros tres italianos y destapó uno de los casos de narcotráfico internacional más singulares registrados en el norte de Chile. Ocho años después, la historia acaba de cerrar un nuevo capítulo con la extradición a Italia de Massimiliano Beltrami, uno de los integrantes de la banda.
Ese 1 de marzo de 2018, funcionarios de Aduanas detectaron irregularidades en las dos motos de agua Jet Ski que eran transportadas desde Perú por italianos. Al perforar las estructuras apareció un polvo blanco. Eran 103 kilos de clorhidrato de cocaína, avaluados entonces en más de $4.500 millones.
La investigación, denominada Operación Tirreno, permitió detener ese mismo día a otros tres integrantes de la organización en Arica: Beltrami, su pareja Paola Vorro y Nicholas Tassone.
Según estableció la Fiscalía de Arica en el juicio, la banda había adquirido los cuatro vehículos acuáticos en Italia y viajó con ellos hasta Chile bajo la apariencia de turistas y deportistas. El plan consistía en cruzar a Perú, cargar las máquinas con cocaína, regresar por tierra a nuestro país para luego enviar el cargamento a Europa.
Los cinco italianos fueron condenados a nueve años de presidio efectivo por tráfico. Según un reportaje de la revista «Presenza», publicación de la comunidad italiana en Chile, antes de su detención Beltrami se desempeñaba como guía turístico bilingüe. La edición, fechada el año 2020, incluso sostuvo que los italianos «cayeron en la gran trampa» de un empresario del rubro.
Sin embargo, cuando Beltrami cayó en Chile ya era un hombre buscado por la justicia italiana.
Esa parte de la historia se remonta a 2014, cuando la Guardia di Finanza interceptó en Roma una encomienda enviada desde República Dominicana. El remitente era Beltrami y la destinataria, su pareja. Se trataba de 15 piezas de madera que ocultaban droga.
«Eran objetos de artesanía que estaban incrustados y que en su interior contenían cerca de 500 gramos de clorhidrato de cocaína. Una vez que se interceptó este paquete, la policía italiana inició una serie de diligencias investigativas que pudieron establecer la responsabilidad tanto de la persona que extraditamos como de su pareja, que era la receptora de esas especies», explica el subcomisario Álex Varela, de Interpol Santiago.
La justicia italiana condenó a Beltrami por esos hechos, pero para entonces ya había abandonado el país. Su nombre reapareció cuatro años después en Chile vinculado al narcotráfico.
Mientras pagaba por su delito en Arica, Italia mantuvo vigente una solicitud de extradición para que respondiera por la pena pendiente en su país. La Corte Suprema autorizó ese requerimiento en 2022 y esta semana Interpol Santiago lo concretó.
«Una vez que cumplió la condena en Chile, las autoridades italianas solicitaron que esta persona fuera entregada a su país. Para ello enviaron dos escoltas, a quienes se les hizo entrega y lo trasladaron hasta Roma», explica el detective.


