El uruguayo enfrentó dos pruebas seguidas contra Daúd Gazale y Valentina Concha
Para ganar la semifinal del reality de Canal 13 mantuvo una rutina de ejercicios diaria, meditó y comió mucha miel.
En junio comenzaron las grabaciones de «Mundos opuestos» y recién este lunes se vio en pantalla el primer tiempo -o la semifinal- del reality de Canal 13. Desde que entró, Juan Pedro Verdier se había puesto como meta llegar a esta instancia y no sólo eso, sino que ganarla. Lo logró y se llevó los $25 millones del primer enfrentamiento.
A este primer round -el segundo se verá en tres meses- el uruguayo llegó junto al exfutbolista Daúd Gazale y la modelo Valentina Concha. Tras un rudo enfrentamiento, que incluyó recoger cuatro linternas y luego una bengala para encender un dispositivo, Gazale y Verdier lograron el cometido.
Con eso ambos pasaron a la odisea final. Prometieron darlo todo y se largaron a empujar unas grandes esferas de metal, subir una estructura, recoger una linterna (cuatro) y luego colocarla en la esfera e ir a buscar un testimonio.
El exdeportista advirtió antes de empezar que iba a dosificar la energía. Juan Pedro optó por otra táctica: «Fui al cien, para mí la prueba era darlo todo. Me dieron la partida y salí galopando». Esa energía le valió ganarse los primeros $25 millones de la primera instancia de «Mundos opuestos».
Durante toda su estadía en el reality, el animador de TNT Sports y de Maluk (https://acortar.link/CBSiRR) se visualizó con el premio en las manos. Para eso, y pese a los distractores propios de un encierro, mantuvo una rutina de ejercicios físicos y mentales. «Como en todo, estuve muy mentalizado. Estoy orgulloso de mí. Esta era la meta, la forma en que había administrado ciertos aspectos, como comía incluso, era todo pensando en este momento», comenta tras derrotar a Gazale.
¿A qué se refiere, Juan Pedro?
«Durante todo el reality entrené. Con un grupo nos levantábamos temprano y hacíamos un circuito que imitábamos como si fuera una prueba. Eran cinco etapas de entrenamiento que incluía mancuernas, dar vuelta una rueda, boxear. Hacíamos cinco vueltas y dos más al máximo. También cuidé la alimentación: cuando iba al (set) futuro había de todo, pero en vez de comerme un tarro de Nutella, me llevaba al pasado una miel que administraba muy bien».
¿Mentalmente llegó bien preparado también?
«Caminar descalzo, meditar muchísimo y tratar de mantenerme calmo ayudó mucho. Seguí lo que hacía Mike Tyson: él decía que si le das lugar a los pensamientos de miedo, a los nervios, lo único que haces es darle paso a eso. Nunca se le puede dar cabida a un poco de esa energía. Uno tiene que estar mentalizado en qué puede hacer para lograr lo que quiere».
Un reto, considerando que el encierro fue en medio de su separación con Karen Paola.
«Nunca he querido no estar con ella, pero el hecho de habernos separado y tener este tiempo de vivir la vida solos te hace reflexionar en muchas cosas. Por ejemplo en las cosas que uno podría tomarse como grandes problemas, pero está dispuesto a solucionar para estar con la persona que ama».


