Los siameses egipcios llevan un mes de seria relación
La modelo ya conoció a la familia del futbolista, pasarán la Navidad juntos y planean un viaje a Egipto.
Eran dos las sillas que figuraban vacías el martes en la final de «Pelotón». Estaban reservadas a nombre de Quenita Larraín y Kike Acuña, como ex participantes del reality, pero la pareja ni se apareció. Una señal más de que decidieron vivir su pololeo en casa, sin cámaras ni menos discotheques.La fórmula de esta relación estilo indoor ha resultado bien exacta, sobre todo para el ex de Carla Jara, que ya no se pasea de lunes a domingo por las discotheques de Santiago. Mario Parra, relacionador público de Bar 89, lugar donde Acuña era infaltable, cuenta que «antes no se perdía fiesta, ahora que conoció a Quenita no se viene ni a dar una vuelta». Y agrega que «incluso los hemos invitado a los dos y no quieren, pero mejor para él que lo hayan llamado a tierra».
Lo que pasa es que tanto amor no da para andar perdiendo el tiempo en fiestas. Así que pasan los días en la casa de Quenita, en La Dehesa, donde se entretienen «con karaokes, películas o jugando carioca, cosas sanas», como cuenta el futbolista.
Y como se viene la Navidad, los autodenominados «siameses egipcios» salieron al mall para comprar los regalos que la Nochebuena abrirán junto a la familia y amigos de la modelo. Eso sí, entre tanta compra, se dieron el placer de ver la última película de Jim Carrey: «Una pareja dispareja».
Los viajes también son bien secretos, se han escapado al sur algunos días y el fin de semana pasado él acompañó a Quenita a un evento en Calama, donde aprovecharon de escaparse a Ovalle (IV Región). En un acto de seriedad el Kike le presentó a su familia que vive allá. «Ella ya conoció a mi mamá y a mi abuela, de quienes estaba tan alejado, si nos las llamaba ni nada. Para mí eran importantes otras cosas ahora tengo una vida familiar que no existía», dice él.
-¿Han cambiado las cosas, Kike?
-Sí, me siento en paz porque además estoy con la persona que quiero, hacemos cosas sanas, también salimos, vamos a comer, al cine, pero todo es tranquilo.
-¿Quenita ha ayudado harto en tenerte a raya?
-Las ganas de cambiar parten por uno primero, claro que ella ha sido fundamental porque es una excelente compañera y me tiene muy feliz.
-Por ahí dicen que te volviste macabeo.
-Sé que están hablando muchos que se creían mis amigos, pero les digo que yo elijo a mis amigos y con ellos sigo haciendo las mismas cosas. Hay muchos que quizás me extrañan porque yo les pagaba un trago o los invitaba a comer.
Se le escucha tranquilo y con la seguridad que esta relación da para largo. Ya planean un viaje a Egipto: «Porque somos los siameses egipcios, tenemos que ir», remata él.
4 meses han pasado desde que Quenita y Kike se toparon en «Pelotón».
María Soledad: «Recuperé a mi hijo»
Mamá chocha
María Soledad Concha se quedaba mirando el celular sin sonar y le daba pena, así que encendía la televisión para ver a su hijo Kike Acuña. «No me quedaba otra que verlo en los programas de farándula, pero ahora desde que salió de Pelotón volvió a ser el niño lindo de antes. Recuperé a mi hijo», dice contenta. En esa visita a Ovalle, madre e hijo se abrazaron como nunca y María Soledad aprovechó de conocer a Quenita. «Le encontré dulce y sencilla, se nota que se llevan bien, que son como hermanos». Entre tanta felicidad admite que «ahora sólo me falta ver al Kike jugando fútbol, él me prometió que volvería a la cancha».


