Kinesióloga dejó todo, en 6 meses aprendió a programar y hoy es jefa de procesos

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Gano unas cuatro veces más que en mi antiguo trabajo, calcula

Nadia Gallardo se especializó en Front End y pronto comenzó a hacer carrera en una empresa de tecnología.

La kinesióloga Nadia Gallardo partió en su profesión atendiendo a domicilio (cobraba $15.000 la sesión); luego hizo depilación láser en un centro de estética, pero trabajaba de lunes a sábado por un sueldo un poco más alto que el mínimo y a comisión. Su sueño era trabajar en la salud pública, pero no tenía la experiencia ni estudios que le exigían.

«Me di cuenta de que sólo podía optar a trabajos que no me llenaban o donde debía tener algún contacto. Eso me rompió un poco el corazón, porque siempre soñé con estar cerca de la gente, tratar de cambiar sus vidas, aliviar sus dolores», reflexiona.

Su esposo y hermano, ingenieros informáticos, la motivaron a reinventarse: «Mi marido siempre me decía que en la informática estaba el dinero y así lo veía a diario. Mi hermano tenía un trabajo estable; ambos me decían que en la tecnología había un mundo creciendo aceleradamente y que yo también podía ser parte, pero para mí era algo muy lejano».

En 2020 Nadia tomó un curso en Laboratoria donde aprendió programación Front End: «Es aquello que ven los usuarios; incluye elementos visuales, como botones, casillas de verificación, gráficos y mensajes de texto en una aplicación. Es lo que permite la interacción de los usuarios en la plataforma. Siempre me ha gustado que las cosas combinen, sean simples y funcionales; desde este rol puedes integrar todo eso en una aplicación web», resume.

Al terminar el curso encontró trabajo de inmediato en la empresa Apiux Tecnología, donde lleva tres años: «En mi día a día me dedico a desarrollar aplicaciones para proyectos, hacer prototipos de baja y alta fidelidad y ver patrones de diseño. La empresa ha confiado en mi talento, he ido creciendo, pasando de levantar requerimientos con clientes hasta poder liderar proyectos». Y va por más: «Estoy en un proceso para asumir como organizational process manager (jefa de procesos organizacionales)».

¿Mejoró su sueldo?

«Gano unas cuatro veces más que en mi antiguo trabajo y espero que, a medida que continúe desarrollándome profesionalmente, siga aumentando. En estos tres años he podido explotar habilidades y facetas que ni yo misma creí tener».

¿No le dio miedo cambiar de rubro?

«Aunque deseaba reinventarme, volver cuatro años a la universidad era impensado por tiempo y dinero. Estaba casada, tenía responsabilidades y quería ver resultados pronto. Invertir seis meses era mucho más viable que dos años y medio en un técnico o cuatro en una ingeniería».

Hay vacantes

La digitalización total conlleva una intensa demanda de especialistas en tecnologías de la información (TI). «Las universidades han desarrollado diplomados y formaciones ejecutivas; también hay bootcamps -como Le Wagon, Desafío Latam y Talento Digital- que democratizan la posibilidad de reorientarse profesionalmente, generando profesionales empleables en tecnología», destaca el doctor Paul Escapil-Inchauspé, ingeniero de data science e investigador asociado del Data Observatory.

Lo confirma Merly Blanco, business development manager de Laboratoria: en Chile se calcula un déficit de 31% de perfiles TI. «Más de 1.300 empresas en la región han contratado a nuestras egresadas del bootcamp de desarrollo web y diseño UX», afirma.

Alejandra Miranda, gerente de Operaciones de Generation Chile, cuenta que «los puestos que se necesitan son muchos y variados; se requieren no sólo ingenieros informáticos, hay gran demanda de perfiles juniors o de entry level, donde empiezas y luego te vas especializando. Ahí los bootcamps entregan un gran valor: en un tiempo limitado pero intenso, adquieres habilidades y certificaciones».

Jeannette Escudero, directora ejecutiva de Talento Digital para Chile, cuenta que han gestionado más de 23.000 becas en el área y han recibido más de 100.000 postulantes para sus entrenamientos activos en programación y desarrollo de habilidades: «Tenemos una tasa de éxito de 77% de quienes se emplean, realizan emprendimiento o continúan sus estudios».

Front y Back End

Merly Blanco explica que el desarrollador Front End tiene un rol clave en la construcción de productos digitales como sitios web, plataformas internas o apps. Escapil-Inchauspé acota que es encargado de la parte visual, «lo que nosotros, como usuarios, vemos cuando nos conectamos a un sitio. Se diferencia del Back End, que trabaja en todo lo que viene detrás de la vitrina, desde el lado del servidor. En la industria, también se valoran los Full Stack, quienes saben navegar en ambas partes».

Miranda indica que hay subespecializaciones en «las aplicaciones para dispositivos móviles, en áreas de infraestructura como seguridad informática, o redes y estructuras de la nube, por mencionar solo algunos».

«Muchas empresas ofrecen mayor flexibilidad, oportunidades de crecimiento y capacitación», destaca Blanco, quien calcula que un desarrollador web suele partir ganando desde $800.000 líquidos. Escapil-Inchauspé detalla que el Reporte de Empleabilidad Chile 2023 de Le Wagon Chile, arrojó que en particular, un desarrollador Front End gana entre 1.200 y 1.500 dólares ($1,1-$1,5 millones).

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