Mirko, Zorana y la bella Lana se suman a los festejos de la Libertadores
Desde Croacia siguen conectados con Chile, comiendo humitas y empanadas. El ex DT ahora regalones con su nieto Mateo.
Esto ocurre el 5 de junio de 1991. Lana, una despierta niña croata de once primaveras, abraza a su papá con toda la fuerza que le queda y se le cuelga del cuello. No lo quiere soltar: es de noche y hace frío. Todo el mundo le palmotea la espalda. Hay bocinazos y gente emocionada. El país se paraliza. Lana se asusta, tiene sueño, pero con ella está Zorana, su mamá.
«Tranquila, hija. El papá está feliz. Dejemos que disfrute», le susurra la mujer.
Esa noche Colo Colo ganaba la Copa Libertadores de América, tras vencer a Olimpia por 3-0, y la vida de una familia croata cambiaba para siempre. Veinte años después del mayor triunfo de un equipo chileno, Lana, hoy de 31, recuerda ese instante.
«La gente estaba feliz. Y mi papá muy emocionado. Esos días los recuerdo con mucha alegría. Yo era muy pequeña, pero Chile me robó el corazón. El cariño de todos con mi papá y mi familia fue algo increíble», cuenta la muchacha desde Zagreb, Croacia.
Como los chilenos, los hinchas y todo un país carente de gloria deportiva, los Jozic-Ivancic también siguieron con su vida. Mirko continuó con su carrera en la Selección, América de México, Al Hilal de Arabia Saudita, Newell's de Argentina y Sporting de Lisboa, entre otros equipos. El paso por suelo árabe duró muy poco: Mirko se fue al no encontrar un colegio donde se hablara español para su hija. Zorana, su esposa, fue clave en la decisión de volver a Croacia, finalizada la guerra que afectó a la ex Yugoslavia.
Lana, por su parte, entró a estudiar teatro y terminó con su carrera, aunque hace poco decidió cambiar de rubro y comenzó a trabajar como diseñadora. Hoy se desempeña en una boutique.
«Soy una chica muy feliz. Me casé y tuve un hijo que se llama Mateo. Y mis papás están enamorados de él. Es un orgullo verlos tan felices. En Chile dejé grandes amigas como Francisca Menichetti, la hija del presidente que hace algún tiempo me vino a ver», agrega.
Mirko siguió ligado con Colo Colo. En 2005 regresó como gerente albo y duró muy poco, porque los administradores de Blanco y Negro no cumplieron sus promesas, pero sigue perfectamente informado de lo que sucede en el club.
«El 5 de junio es un día especial. Ojalá que Colo Colo pueda repetir un triunfo como este», dice el DT, que se retiró del fútbol hace tres años y que vive exclusivamente pendiente del andar de su único nieto.
«Jugamos mucho con una pelota. Vamos a parques y nos divertimos. Y se queda en la casa a dormir. También hago vida social y ahora sólo quiero disfrutar. Mi familia es lo más importante de todo y quiero aprovechar mi tiempo. Pero a Mateo no lo hago sufrir, ya lo hice mucho con los jugadores de Colo Colo», agrega entre risas.
-¿Su familia siente la misma conexión con Chile?
-Absolutamente. Mi esposa hace humitas y empanadas. Y Lana vive a quinientos metros de mi casa, así que siempre estamos juntos.


