La miserable vida que lleva el minero Mamani en Copiapó

Fecha:

Sigue viviendo en una toma sin agua ni alcantarillado

Al cuarto hombre en salir del encierro la noche del 12 de octubre nadie le paga por entrevistas y le prometieron una mediagua que, asegura, nunca llegó.

Al final de un disparejo y empinado camino de polvo y piedras, casi en la cima de una loma seca como el desierto que la flanquea, una vivienda pareciera hacer el valiente esfuerzo de distinguirse de sus vecinas con una fachada color rosado eléctrico y una puerta verde de intensidad amazónica. Pero el intento es vano. Basta un tantito de polvo levantado por el viento y la toma de Padre Negro de Copiapó queda cubierta por una homogénea y desolada tristeza.Lo irónico es que en algún minuto, Carlos Mamani, el minero número 4, llegó a pensar que al salir de la mina San José, las oportunidades para surgir se le presentarían como por arte de magia. No ha sido así. Mientras algunos de sus ex compañeros atrapados viajaban a Nueva York, Orlando o Manchester, mientras algunos daban charlas motivacionales pagadas y otros concedían entrevistas millonarias, Mamani iba a la municipalidad para pedir un terrenito donde levantar una casa.

«Pero mal me fue. Fui personalmente a hablar con el alcalde por si me podían dar una manito y lo único que me dijeron que podía ser eran unas mediaguas de madera, nada más. Y esperé y esperé y las mediaguas nunca llegaron. También fui a la Intendencia y me dijeron que no podían hacer nada. Quizás podría salir algo en enero, me dijeron, pero no era nada seguro».

La casa de Mamani no tiene ni agua ni alcantarillado. El agua la sacan en baldes de un grifo que está a algunos metros de distancia, pero muchas veces no funciona y hay que ir a otro que se encuentra varias cuadras más lejos. Hay veces en que Mamani se siente culpable.

«Yo creo que cometí un error al principio. Porque le cerré la puerta a toda la prensa. No di ninguna entrevista. Porque así me lo dijeron igual a mí. Me lo dijeron algunos compañeros y yo les hice caso. Pensé que en algún momento la prensa volvería, pero no volvió. Nunca he dado una entrevista por plata. Me entrevistaron de la televisión boliviana, pero no me dieron ningún billete. Si no hubiera cometido ese error, quizás no estaría así. Mal que mal, yo tengo historias que contar».

El minero boliviano, que vive con su esposa y su hija de un año y medio, cuenta que aún vive de lo que le paga la Asociación Chilena de Seguridad por la licencia producto del accidente, a saber, unos 240 mil pesos al mes, que recibe en dos pagos quincenales. Dice que financieramente está»cada vez más apretado» y que su señora le dice a cada rato «qué vamos a hacer, que necesitamos ayuda». Pero Mamani se aburrió de pedirla. «Ya me daba vergüenza pedir ayuda. Para qué, para que después me dijeran que no podían hacerlo».
¿Y la oferta de Evo?El Presidente de Bolivia, Evo Morales, le prometió a Carlos Mamani un empleo como conductor de camiones en una empresa de hidrocarburos, pero el boliviano sigue en Chile. «No quiero contar qué pasó con ese trabajo, pero ahora quiero estar en Chile por si aparece algún contrato de la película que quieren hacer. Quiero estar aquí para firmar y asegurar mis derechos. Tampoco sé muy bien en qué trabajar más adelante. Trabajar en una mina me da miedo. Aún tengo pesadillas».

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...