«La mujer que nos quiso estafar perfectamente pudo haber trabajado en un banco antes»

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Matthei y su marido se salvaron de intento de fraude de falsa ejecutiva bancaria

Los estafadores pueden operar desde números móviles, llamadas por internet o mediante técnicas de suplantación de identificador, advierte experto.

En un video que subió a su cuenta de Instagram y que hasta el cierre de esta edición tenía 412 mil visualizaciones, la excandidata presidencial Evelyn Matthei (@evelynmatthei) contó que estuvo a punto de ser víctima de una estafa telefónica, junto a su marido Jorge Desormeaux. «Gracias a Dios no caímos, pero nos dimos cuenta de lo fácil que es caer y es por eso que estoy haciendo este video para advertirles», dijo.

«Nos llamaron del banco, supuestamente, para decirnos que alguien estaba tratando de girar plata de nuestra cuenta. Era la voz de una mujer, chilena, sonaba bien educada y con un discurso bien articulado y hablaba de temas bancarios con mucha propiedad. A uno le van mandando mensajes de texto por SMS. A uno lo van envolviendo. No les sigan la corriente. Si alguien los llama, supuestamente de un banco, y les dice que los están tratando de estafar, usted les dice, muchas gracias, y simplemente cuelga. No siga conversando con esa persona y si queda preocupada, llame inmediatamente al call center de su banco o a su ejecutivo de cuentas», advirtió.

La exalcaldesa de Providencia quiso hacer público el hecho, según explica a esta diario, porque a pesar de que en Chile existe una normativa que establece los prefijos 600 y 809 para identificar las llamadas de tipo comercial reales, esto no inhibe la ocurrencia de estafas telefónicas.

La llamada de riesgo se produjo el miércoles pasado. Matthei y su marido estaban cada uno trabajando en sus asuntos personales, concentrados, cuando sonó el celular de él. Desormeaux contestó la llamada, y del otro lado la mujer descrita por Matthei comenzó a desplegar lo que luego se dieron cuenta era un fraude. «A mi marido le dijeron que habían visto movimientos raros en su cuenta del banco Santander, o sea, la mujer sabía ese dato. Entonces, le preguntó si había hecho una transferencia a un tal Juan Carlos Veliz, un señor con nombre y apellido, por $1.890.000. Luego le dijeron, usted ha hecho otra transferencia a, algo así como Ana María Espinoza por $970.000; no, en ambos casos no. Por eso nos pareció que era raro. Yo estaba al lado de Jorge y escuché. Y luego preguntó si habíamos hecho cheques y movimientos en la cuenta durante ese día y ayer; no, tampoco. Entonces, nos dijo que teníamos que dar cuenta de estos movimientos para que se iniciara una investigación en el banco y que estos montos estaban retenidos, no se habían pagado», menciona la exalcaldesa.

Matthei relata que la mujer les dijo que estos movimientos le habían llamado la atención, y que eso motivó la llamada. «Después me preguntó si tenía papel y lápiz y me pidió anotar los códigos de retención de cuatro movimientos en total, y me dictó un número largo. Supuestamente, estos números eran para notificar al banco, y te van mandando códigos por SMS. Esta mujer se escuchaba como una persona inteligente y educada, seguramente, con conocimiento bancario, quizás había trabajado de ejecutiva bancaria, que te va llevando a hacer distintas cosas. Luego me pidió entrar a la cuenta, pidió bloquearla, y fue haciéndote creer que te están ayudando. Pero en algún minuto yo encontré que esto era raro, porque la llamada se alargaba mucho, eran 20 minutos al teléfono y yo al final le dije, usted no es el banco, pero dijo que estaba llamando del departamento antifraude del banco Santander. Yo finalmente corté», precisa.

Matthei dice que la llamada provenía de un número desconocido con prefijo 001. «Apenas corté llamé a la mesa central del Santander. No había habido movimientos y procedimos a cambiar las claves».

Y agrega: «Yo quise contar esto porque a pesar de que hay prefijos para las llamadas comerciales, igual te llaman por posibles estafas. Mira, tú estás haciendo tus cosas, concentrado, y te llaman y te dicen que hay un problema en el banco. Por más que haya prefijo, puede que no te des cuenta, por lo mismo, cada vez que te llamen y pidan una clave, hay que cortar de inmediato y llamar de vuelta a tu banco. Uno puede estar trabajando, y no pensando que te van a estafar». Finalmente, reflexiona: «Lo que más me llamó la atención es el profesionalismo de la mujer que llamó, no era una persona que hablará mal, lo hacía con firmeza, seguridad, relatando los procedimientos del banco ante estafas. La mujer que nos quiso estafar perfectamente pudo haber trabajado en un banco antes, o sea, por eso la gente cae, perfectamente podría pasarle a un adulto mayor, a un profesional que lo pillan volando bajo, etcétera. Y nosotros con mi marido no es que no sepamos de estos temas económicos, por decirlo», remata. Tanto ella como Desormeaux son economistas,

«Señales de alerta»

Edgardo Fuentes, director de la carrera de Ingeniería en Ciberseguridad de la U. Andrés Bello, ha estudiado este tipo de estafas. «Las estafas telefónicas han alcanzado un nivel de sofisticación que hace cada vez más difícil distinguirlas de una llamada legítima. Delincuentes que se hacen pasar por ejecutivos bancarios, casas comerciales u otras instituciones manejan con soltura datos como nombre, RUT, banco, correo electrónico o referencias a compras recientes, lo que les otorga una credibilidad peligrosa».

Dice que esa información a los estafadores, «no les cae del cielo: proviene de filtraciones de bases de datos, formularios falsos, redes sociales, compras en línea, concursos, aplicaciones poco seguras o datos que la propia víctima entregó en una estafa anterior. Las señales de alerta siguen un patrón reconocible: urgencia artificial, amenazas de bloqueo de cuenta, solicitudes para transferir dinero a una supuesta «cuenta segura» o peticiones de claves, códigos SMS y datos de tarjetas. Ninguna institución real pedirá contraseñas completas, códigos de autorización ni solicitará instalar aplicaciones de acceso remoto».

Y entrega algunas recomendaciones: «Ante una llamada sospechosa, la respuesta correcta es simple: no entregue información, corte la comunicación y contacte directamente a la institución a través de su aplicación oficial, sitio web o número público. No devuelva la llamada al mismo número ni acceda a enlaces enviados durante la conversación. Los prefijos telefónicos ayudan a identificar llamadas comerciales, pero no son garantía de seguridad; los estafadores pueden operar desde números móviles, llamadas por internet o mediante técnicas de suplantación de identificador. Reconocer un prefijo o un número familiar no es suficiente. La mejor protección sigue siendo la misma: verificar siempre por un canal independiente antes de tomar cualquier acción».

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