Insólita queja de adolescente que atacó en pandilla a una mujer para quitarle su iPhone 16
Nueve jóvenes, de 14 a 21 años, golpearon con pies y puños a su víctima que cayó dos veces al suelo.
Algunos indicios al comienzo de la formalización permitieron prever que sería una audiencia diferente. Nueve jóvenes sentados en el banquillo de los acusados -ocho mujeres y un hombre, tres mayores de edad y seis menores, de entre 14 y 21 años- intentaron desde el principio asegurar que eran inocentes.
El delito imputado: robo con violencia contra una mujer, que tuvo la mala suerte de salir de su oficina, ubicada en La Reina, a las 16:30 horas del miércoles 28. En ese momento el grupo -conformado por tres hermanos, dos hermanas y cuatro amigas- merodeaba en la intersección de Avenida Ossa con Las Arañas, muy cerca de la estación Príncipe de Gales.
«Yo igual salí a trabajar, señorita. Pero no salí a trabajar con todas ellas», aseguró el único hombre de la banda cuando la jueza les preguntó si habían sufrido lesiones al momento de ser detenidos en flagrancia. Su hermana de 15 fue más audaz: «La señora a la que le robaron el celular y un caballero que la acompañaba me empujaron y me caí al suelo. Ahí les dije que no me podían pegar porque soy una menor de edad».
Otra integrante del grupo hizo una singular queja. «La señora a la que le robamos me pegó con la cartera», acusó. Mientras tanto, sus familiares alegaban por la presencia de la prensa, lo que obligó a la jueza Antonia Godoy del Tercer Juzgado de Garantía de Santiago a amonestarlos y amenazar con expulsarlos de la sala.
«Actuaron como una pandilla», describió el fiscal antes de relatar que mientras seis de ellos «prestaban labores de vigilancia» en la entrada de la estación de Metro, el único hombre del grupo junto con su hermana y una amiga «atacaron y lanzaron al suelo a la víctima, agrediéndola con distintos golpes de pies y puño con el fin de sustraerle su celular iPhone 16». La mujer logró ponerse de pie y los persiguió intentando recuperar su teléfono.
Las heridas
En ese momento fue agredida por los nueve imputados, que además le robaron su cartera. Los jóvenes nuevamente la golpearon con sus pies y puños mientras estaba en suelo. De acuerdo con el relato de la víctima, cuando se incorporó descubrió que sus dedos sangraban, debido a que le quebraron las uñas de las manos desde la raíz.
La víctima resultó con más lesiones: heridas contusas en su labio superior e inferior, edemas en la región lumbar izquierda, aumento de volumen en muñeca izquierda, escoriaciones en extremidades superiores, roturas de dedos medios de ambas manos.
Ahí intervino un hombre que trabaja limpiando parabrisas en la luz roja de un semáforo que está en la esquina del lugar donde sucedieron los hechos. En su testimonio aseguró que vio al joven, que en las cámaras de seguridad de la comuna se observa claramente cómo ataca a su víctima, «escondido entre unos matorrales, al lado de un muro y a unas jóvenes que corrían detrás de una señora para golpearla. Le pegué con una plumilla a una de ellas y soltó la cartera».
Dos de los tres hermanos imputados registraban antecedentes previos. De hecho, fueron condenados el 8 de mayo de 2025 por el delito de robo con intimidación. Se suponía que debían estar cumpliendo la sentencia de un año de internación en un régimen semicerrado en un centro de reinserción juvenil y tres años de libertad vigilada especial. Pese a ello, la adolescente de 17 años fue detenida en diciembre simple por hurto al interior de una tienda.
Al final de la audiencia la jueza Godoy dejó en prisión preventiva a los tres mayores de edad «por ser un peligro para la sociedad al actuar con menores de edad» y a la joven de 17 años nuevamente internada en un centro de reinserción juvenil. «Los amo, hijos. Llámenme por teléfono», gritó entre lágrimas su mamá sin querer dejar la sala.
Su hija menor, que lloró desconsoladamente durante la audiencia, secó rápido sus lágrimas apenas escuchó que la magistrada la dejó con arresto domiciliario nocturno, al igual que los otros cuatro integrantes de la banda. Bajó rauda del 8° piso donde se desarrolló la formalización e insultó a la prensa. «Váyanse, sapos. Han tenido todo gratis desde chicos. Vuélvanse a su país», gritaba.


