FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):
FOTO 1
Ruta: /2015/02/18/El_Dia@1_GMH2KLC5L_1_2_1_1802_MM.jpg
Autor de la Foto: MOISÉS MUÑOZ
Título/Pie de foto: La perra llegó con hematomas y las uñas gastadas producto de sus caminatas. Aún está estresada y con poco ánimo, dice la familia de Patricia, su dueña.
Sus patas indican que caminó mucho, por terrenos duros
La Negra, que además se está quedando ciega, estaba en el pick up de una camioneta sustraída el 5 de enero de un estacionamiento. Ese día, junto a ella había dos perros más, que aún no aparecen.
Arturo Galarce
Nadie sabe por dónde anduvo la Negra, pero la base de sus patas no mienten: así de secas, así de resquebrajadas, dijo la veterinaria apenas la vio, demuestran que este animal caminó demasiado. Su cuerpo tampoco miente: flaca, huesuda, como nunca Patricia Carrasco (58), su dueña, la había visto. «Esta perrita debe haber caminado mucho, sobre todo por cemento y suelos duros, por calles», le dijo la veterinaria a Patricia cuando la Negra apareció acostada en su colchoneta de siempre, en un rincón de su dormitorio. Hacía más de un mes había desaparecido.
O, mejor dicho, la habían hecho desaparecer. La tarde del 5 de enero Patricia manejó hasta su trabajo en el condominio Costa Los Lilenes, en Concón, Quinta Región, para preguntar en qué departamento debía hacer el aseo al día siguiente. Era una pasada, una visita de rutina, a bordo de su camioneta Nissan roja, cabina simple, del '94, y acompañada de sus cuatro perros: al interior estaba la Chica, una pequeña mestiza, y en el pick up Lucas, un border collie blanco y negro y manco de su pata izquierda delantera; Kaila, la pastor alemán de patas y cola cortas; y la Negra, una labradora 15 años (según el etólogo Hernán Dueñas, 105 años en edad humana) que se está quedando ciega.
Cuando llegó, Patricia estacionó la camioneta y entró al edificio. Fueron 15 minutos. Nada más. Cuando regresó, sólo vio cómo la Chica la miraba en el estacionamiento. La camioneta no estaba. Tampoco el resto de sus mascotas.
«Quedó grabado en un video que unos tipos llegaron en un auto negro y se llevaron la camioneta», cuenta Magdalena Farías, hija de Patricia. «Una persona vio pasar la camioneta por el Camino Internacional de Concón, muy rápido, con los perros agitados. Mi mamá quedó muy afectada y nosotros empezamos una campaña pegando carteles y difundiendo por Facebook, para encontrar a nuestros perros. El otro día, una de ellas volvió».
Patricia estaba en la ducha cuando la Negra llegó a su casa ubicada en la calle Las Encinas, en el sector del balneario Los Romeros, en Concón, y por eso no vio cómo, exhausta y en los huesos, ingresó por la puerta de acceso para perros que ella siempre dejó abierta, y se acostó en la misma colchoneta de siempre, junto a su cama. «Yo tenía tanta fe que alguno de mis perritos apareciera. El día domingo fui al cementerio a ver a mi marido y le dije demuestra que estás conmigo, que estás cuidando a los perros . Y al otro día en la mañana aparece la perra. No sé qué será. He sentido tanto dolor, pero ahora con la Negra me siento un poco más feliz».
«Lo que yo creo es que ella, caminando por ahí, recordó alguna de las zonas que recorría con mi papá», dice Magdalena. «Mi papá tenía caballos y salía siempre a recorrer Concón con la Negra, así que puede ser que ella mirara y reconociera algo».
Como el perro Hachicko, ese akita japonés que a diario acompañaba al profesor Eisaburô Ueno hasta la estación Shibuya, en Tokio, y luego regresaba desde casa para buscarlo. Pero el profesor falleció en la mitad de una clase, un día. No volvió a la estación y el perro lo esperó durante nueve años, hasta que también murió. Así, de forma similar a Hachiko, la Negra utilizó su memoria.
Tal como lo corrobora el director del Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Andrés Bello, Pablo Lillo. «Hay muchas historias de este tipo en perros y también en caballos. Ellos reconocen muy bien su territorio, mejor que otras especies animales, y lo reconocen como parte del lugar donde habitan los miembros de su manada. Pero a veces pueden perder la pista y por eso demorarse tanto en encontrar este lugar».
Recompensa
Magdalena Farías dice que su madre ya no tiene interés en recuperar la camioneta. Lo único que le interesa es recuperar a Lucas y Kaila, el border collie manco y la pastor alemán que aún siguen desaparecidas. «Por eso estamos ofreciendo 100 mil pesos por cada uno de ellos para quien los encuentre», dice Magdalena, antes de dictar su número de celular para quién tenga noticias: 84070864.


