Sernageomin reconoce que hay algunas diferencias con otros episodios
Geofísico advierte que el escenario podría cambiar si este fenómeno se repite.
Entre el domingo 31 de agosto y el domingo 7 de septiembre, el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) registró 26.329 sismos en el complejo volcánico Laguna del Maule, algunos de los cuales superaron la magnitud 4.
Si bien la estructura volcánica, que cambió su alerta de verde a amarilla el 6 de agosto, ha tenido fluctuaciones sísmicas, los actuales registros son poco habituales.
El Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV) informó que este lunes, a las 06.40 hora local, se detectó un sismo magnitud 4,2 «asociado al fracturamiento de roca en el interior del sistema volcánico» (ver los detalles en https://acortar.link/lo2cO3). El domingo también se produjeron dos movimientos de magnitud 4,2 y uno de 3,9.
El viernes pasado se registraron 5.489 sismos y los dos días anteriores, 4.565 y 4.905 respectivamente, como puntos máximos.
«Sí, desde agosto se observa un aumento en la ocurrencia de sismos volcano-tectónicos y, en particular, desde la primera semana de septiembre hemos estado por sobre los mil sismos diarios, inclusive llegando a los cinco mil», confirma Franco Vera, jefe de la Unidad de Sistemas Volcánicos del Sernageomin.
El profesional asegura que los sismos de magnitud superior a 3 fueron percibidos por la gente de la zona. «La interpretación más probable es que estos sismos estén asociados al rompimiento de roca en profundidad, provocado por los esfuerzos que ejerce este cuerpo magmático alojado bajo la laguna», agrega.
Vera dice que estos parámetros no son inéditos, algo similar ocurrió en 2023, pero presentan características distintas y «sugieren que se han activado fuerzas sísmicas distintas a las de episodios anteriores».
Plantea que son rangos esperables para una alerta amarilla (ver los detalles de los registros en https://acortar.link/6hhBbM).
Dos focos
Luis Donoso, académico de Geofísica de la Universidad del Desarrollo, explica que «se aprecia un pulso significativo de sismos volcano-tectónicos que llega a unos 5.500 eventos en un día y luego comienza a decaer».
El sismólogo dice que si se revisa la página del Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar), se pueden ver «dos poblaciones de sismos en torno a la Laguna del Maule y, al compararlo con el Sernageomin, tiene muchísima más información que permite apreciar mejor dónde está la concentración de los sismos».
El académico cree que la sismicidad de la última semana correspondería a los dos puntos que muestran los mapas del organismo trasandino.
Respecto de los datos registrados por el Sernageomin, cree que se puede concluir que hay una tendencia al aumento de las magnitudes en los eventos que se están produciendo cada día.
«Esa tendencia viene desde fines de marzo y comienzos de abril, aproximadamente», comenta.
Luis Donoso agrega que, con esos elementos, está correcto que el organismo chileno haya cambiado a alerta amarilla, pero «se echa de menos disponer de sismicidad en tiempo real, visible desde afuera, como lo tiene el servicio argentino, aunque es más bien cualitativo y no permite hacer análisis».
También critica que el informe sísmico chileno esté desfasado y no cuente con la localización específica de cada movimiento.
El geofísico dice que, por ahora, no hay nada inminente en el complejo volcánico, pero «si se repiten de manera frecuente estos grandes pulsos sísmicos, de alta densidad, junto con otros parámetros, como la deformación del suelo, el aumento de gases y actividad fumarólica, ese es otro escenario».


