Subprefecto fue agredido tras defender a su hijo
La noche de este lunes la Policía de Investigaciones (PDI) informó el fallecimiento del detective que permanecía en riesgo vital tras ser agredido el sábado en San Bernardo.
Horas antes y por disposición de la jueza María José Moreno, del Juzgado de Garantía de San Bernardo, los cinco sujetos acusados de golpear brutalmente a un funcionario de la PDI quedaron detenidos en el Centro Penitenciario Santiago 1. Todos ellos, con edades que fluctúan entre 19 y 53 años, fueron arrestados la madrugada de este lunes en sus domicilios, ubicados en San Bernardo y Buin.
Según el relato de la fiscal Carolina Castillo, al atardecer del sábado 25, Benjamín Villarroel (19 años) jugaba un partido de fútbol en las Canchas Quimey, en el sector Cinco Pinos, de San Bernardo.
«Hubo rencillas y Benjamín Villarroel fue agredido por los imputados. El joven llamó a su padre, Ariel Villarroel Morales (47 años), quien enfrentó a los agresores, siendo salvajemente golpeado por ellos», contó la persecutora durante el control de la detención.
De acuerdo con el Ministerio Público, Ariel Villarroel -subprefecto de la PDI de la Brigada Investigadora de Robos de Calama, que se encontraba con licencia médica en Santiago- fue agredido junto a su hijo «con palos y otros objetos contundentes, causándole fracturas y otras lesiones y heridas graves que lo tienen con muerte cerebral y riesgo vital».
En tanto Benjamín, resultó con una fractura en el brazo y varias contusiones. Pese a eso, pudo entregar su testimonio, que la fiscal calificó de clave para poder identificar a los agresores. «Tenemos el relato de otros testigos que también sindican a los imputados como los responsables de las lesiones».
Al final de la audiencia, la fiscal aseguró que faltaban «diligencias investigativas debido a la gravedad del delito» y un informe médico detallado de las heridas de Villarroel, por lo que solicitó la ampliación de la detención por dos días para poder formalizar.
Afuera del juzgado se reunieron familiares de los imputados. «El policía llegó con una actitud prepotente. Lo que empezó como una simple pelea de fútbol se terminó saliendo de las manos», señaló el padre de un acusado.


