Javier Sanguinetti, de Huachipato, sexto DT que se va para la casa
Carlos Ramos, presidente del Colegio de Entrenadores, apunta, entre otros factores, a los empresarios dueños de clubes. Se ha puesto más inhumana la actividad, dice.

Huachipato salía a la cancha para enfrentar a Audax Italiano este lunes con un entrenador interino, Francisco Troncoso. Javier Sanguinetti, el uruguayo que llegó a comienzos de temporada para reemplazar a Gustavo Álvarez dejó la banca acerera dada la magra campaña del último campeón en el torneo y por la goleada que le propinó The Strongest en la Copa Libertadores, a pesar de la cual todavía tiene opciones de avanzar a la segunda fase.
«Por mutuo acuerdo entre el club y el señor Javier Sanguinetti, se ha dado por finalizado el vínculo contractual del cuerpo técnico y nuestra institución», informó Huachipato, confirmando un rumor que se arrastraba desde el viernes.
Es el sexto entrenador de primera división que deja su cargo anticipadamente, a pesar de que todavía no se juega la mitad del torneo.
«La invasión de los empresarios como dueños de clubes hacen que la competencia se transforme en una situación mucho más exigente. Los resultados mandan mucho más que antes, no hay tiempo de espera, el negocio tiene que funcionar y se ha puesto más inhumana la actividad. Y cuando esto ocurre, la primera cabeza que rueda es la del entrenador», sostiene Carlos Ramos, presidente del Colegio de Entrenadores de Fútbol.
A diferencia de otros años, los entrenadores ahora no quedan impedidos de dirigir en la misma división del club del que salieron. «Eso era nefasto, porque coartaba la libertad de trabajo. También era menoscabo, porque tenías que ir a una categoría más baja. Comparado con cualquier trabajo, era bastante drástico», opina el dirigente.
Esto ha permitido que entrenadores se muevan en distintos clubes, sobre todo en la Primera B y Segunda División. Christian Lovrincevich, por ejemplo, partió el año en Deportes Concepción, en segunda, pero pasó a Unión San Felipe, en Primera B, que había tenido un irregular inicio con Jonathan Orellana, que ahora está en Concón National, en segunda.
«También es cierto que los empresarios hacen estas triangulaciones y mueven entrenadores de un lado a otro. Hay técnicos que dirigen dos o tres equipos. Es asombroso, pero son los tiempos que vivimos en el fútbol. No hay tiempo de espera, el negocio tiene que funcionar, no hay tiempo para procesos, planes, plazos. A los mismos jugadores se les espera poco, no les dan oportunidad a los jóvenes, manda el momento, la situación del club y el negocio. Y ahora que tenemos muchos cupos para las copas internacionales, es el botín, y los técnicos sufren las consecuencias», agrega Ramos.


