Julia del Río, quien también es su entrenadora, lo asistió en el maratón de Paris 2024
El chileno terminó 53º en la prueba de largo aliento, que fue ganada por el etíope Tamirat Tola, quien impuso un nuevo récord olímpico.
El kilómetro 30 del maratón de los Juegos Olímpicos de Paris 2024, que partió en el Hotel de Ville, que alberga a la municipalidad parisina, y tuvo su meta frente al monumento Les Invalides, donde se ubica la tumba de Napoleón Bonaparte, será recordado por muchas cosas: para los fanáticos a nivel mundial de los 42,195 km será porque a esa altura fue donde el legendario keniata Eliud Kipchoge dijo basta luego de empezar a sufrir problemas estomacales unos minutos antes, mientras que para Julia del Río, madre y entrenadora de Carlos Díaz, será porque en ese punto, en plena calle Rue du Pavé des Gardes, se ubicó para cumplir un rol clave en estas grandes competencias: apoyar en el avituallamiento del atleta.Es decir, debía entregarle el líquido y otras ayudas que son más que bienvenidas. «Escogí el kilómetro 30, porque siempre se dice que ahí es donde empieza el maratón, ya que luego viene lo más complicado. Y como debíamos estar parados cada 5 kilómetros, desde el 5 hasta el 40, yo preferí estar ahí que en la largada, ya que Carlos sabe muy bien qué hacer y cómo elongar, y pensé que ahí podía ser más útil», cuenta la mamá del fondista.
«Nosotros les damos ayudas con agua y líquidos con sales rehidratantes. Pero además esta vez le pasé un cintillo especial, que le ayuda a regular la temperatura», dice la exatleta.
¿Qué tiene de particular ese cintillo, Julia?
«Es el mismo que tenía Kipchoge en la partida. Es un cintillo formado con piedritas que al meterlo al frío se congelan. Y eso les baja la temperatura, más cuando hay tanta humedad, como fue el caso».
¿Y son efectivos realmente?
«Sí, se usan mucho en el triatlón. Son caros, cuestan como US$250, y el que le pasé a Carlos me lo prestó una entrenadora, ya que él no tiene uno».
Díaz finalizó 53° en la general, con 2:14:25, a 7 minutos y 59 segundos del ganador, el etíope Tamirat Tola, quien con sus 2:06:26 estableció un nuevo récord olímpico. El chileno no culminó satisfecho por su actuación, pese a ser el latinoamericano mejor ubicado entre los cinco que tomaron parte, de un total de 81 maratonistas que largaron.
«Venía 79° del ranking mundial, pero sabemos el trabajo que hacemos. Lo que queríamos demostrar es lo que valemos de verdad. Mi equipo de trabajo se entrega al 100 %; entonces, sabemos que es un buen resultado, pero no es el que esperábamos. Queremos mejorar siempre, porque entrenamos día a día como si estuviésemos en los primeros lugares. Por una parte, sé que el día de mañana me voy a levantar y decir que soy olímpico, y con más ganas de decir que puedo hacerlo mejor», dice el atleta.
¿Qué le deja el por fin haber debutado en unos Juegos Olímpicos a sus 31 años?
«Era el evento internacional que me faltaba, es otra experiencia, tanto a nivel mediático como a nivel profesional. Es un escalafón más que como deportista va llenando mi currículum. Sé que valgo más, sé que puedo más? Por eso me deja insatisfecho este resultado».
¿Qué viene ahora para usted?
«Desde mañana vamos a pensar en Los Ángeles 2028 y ver lo que hacemos. Entremedio tenemos los Juegos Panamericanos de Lima, vamos a intentar sacar el oro ahí, aunque tenemos mucho camino que recorrer. Para los Juegos siguientes quiero intentar llegar con una marca de 2 horas 5 minutos, que sería el objetivo para pelear más arriba. Ahora llegamos con 2:08.04 en el segundo maratón de mi vida».
¿Alcanzó a decirle algo su mamá en el km 30?
«Que ya había que aguantar, que había que empezar a sufrir porque los grupos de atrás ya me estaban pillando. La verdad es que intenté salir adelante, ser más valiente, estar en la punta, pero ahí me empezó a pasar mucha gente».


