El actor uruguayo falleció este sábado a los 97 años
Llegó a Chile en 1975 y se transformó en el protagonista de las teleseries de Arturo Moya Grau, en Canal 13. Sus colegas lo recuerdan como un grande.
«Siempre fui un reo de corazón, de hacer disparates, de hacer una cantidad de cosas, pero siempre tenía en el fondo una lucecita que me llamaba por un camino que era el del amor, el del amor con toda la gente que he tenido al lado, que se han criado conmigo, a todos los que me están mirando y que me pueden escuchar: los quiero a todos, a todos los quiero». Estas fueron las últimas palabras que Walter Kliche dirigió a su público (https://acortar.link/oIX3rK). Ese amor del que hablaba con la voz quebrada mientras le daba un abrazo cariñoso a su nieto Ignacio (hijo de Fernando Kliche) lo retrata de cuerpo entero: un hombre de 97 años, lúcido, elegante y, como siempre, galán. Así quedará en la retina de quienes lo conocieron o vieron por televisión tras su repentino fallecimiento, este sábado.
Walter llegó desde Uruguay en 1975. Venía de un recorrido largo como actor de teatro, cine y teleseries en Argentina; muchas en las que fue galán. Llegó a Canal 13 con toda el saber del trabajo actoral para las novelas de tele, cosa muy nueva en Chile.
«Se convirtió en uno de los actores favoritos de Arturo Moya Grau», recuerda Ramón Farías, actor que en 1981 encarnó al hijo de Kliche en la popularísima «La madrastra», que estuvo a cargo de ese director. Con el éxito de esa producción, donde Walter asumió el rol de Lucas, esposo de Marcia (Yael Unger), despegó su carrera en Chile.
«Yo venía recién saliendo de la escuela y para nosotros era muy difícil actuar para televisión, en aquellos años nos formaban para actuar en teatro. Y ahí estaba don Walter que venía de hacer varias en ese formato. Recuerdo que nos ayudaba mucho a actuar, siempre estaba pendiente de ti, de ayudar; un verdadero señor de la actuación», recuerda Farías. El uruguayo bonachón hasta le dio un consejo que le quedó grabado: «Espera que la cámara llegue a ti para empezar a hablar, me dijo. Me enseñó los ritmos de la TV».
Luego vinieron otros títulos más como «Los títeres», «Secretos de familia», «La última cruz», «Villa Napoli», mientras seguía activo también en el teatro. En 1989 hizo «La jaula de las locas».
A inicios de los años 90, Walter actuó en «Cerroalegre», donde compartió con un joven Jorge Zabaleta. Tras enterarse de su muerte, el actor escribió en Instagram: «Cuando lo conocí me pareció un hombre grande y serio. Después descubrí que era sólo grande. Buen viaje querido Walter, fuiste tremendamente generoso y paciente conmigo en mis comienzos y eso no se olvida. Nos vemos en un rato».
Los años pasaron y el patriarca de los Kliche siguió actuando. Ya cuando las teleseries de Canal 13 dieron un giro, se supo reinventar en la sección «Mi tío y yo», de «Venga conmigo», de la mano de su hijo, Fernando y su nieto, Ignacio. «La relación entre Walter y su hijo siempre ha sido estrecha e importante dado que gracias a él Fernando entró a la televisión chilena. Fue su propio padre quien lo trajo para acá; me imagino lo dolido que tiene que esta Fernando», comenta Patricio Torres.
En 1982, como invitado al programa «Sábados gigante», se mostró un poco reticente a que su hijo fuera actor: «No me gustaría (que tomara esa carrera). Todos los padres queramos la seguridad para nuestros hijo desde un punto de vista económico, que tenga una profesión estable, segura», dijo en esa oportunidad. Pero no sólo Fernando lo siguió, también lo hizo su nieto. Sobre ese paso de generación en generación, Fernando dijo alguna vez: «Soy del mismo signo o porque siento gran admiración por ese señor que ahí está; sin duda que algo se hereda y otro poco se contagia. ¿Quién se substrae de la magia de ver a su papa en televisión o detrás de un telón? Uno tiende a imitar, a jugar y de a poco me fui empapando de su mundo».
Los restos de Walter Kliche están siendo velados en la iglesia de Jesús Nazareno, ubicada en Manuel Montt 797, y su funeral se realizará este lunes, en el cementerio Parque del Recuerdo.


