Maestro espiritual: «No se puede hacer amistad con Piñera y Frei, con Bachelet sí»

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Alfredo Sfeir-Younis quiere transformar a La Moneda en un centro de meditación

Fue vecino de Frei. A Piñera lo conoció en Washington. Quiere ser Presidente. No soy ningún Cantinflas, advierte.

Aquí somos tan chistosos que cuando Alfredo Sfeir-Younis sale a la calle con su frondosa barba y vestido a la usanza hindú, le gritan: «Bin Laden (que es árabe, por si acaso)». Él odia eso. «Chile es una sociedad de la opinión, no del respeto o la pregunta», reflexiona este personaje que en sí mismo encarna a un ex director del Banco Mundial, a un lama y a un sacerdote maya. Hágase esa.

Alfredo tiene 62 años y es economista de la universidad de Wisconsin. A mediados de los setenta ingresó al Banco Mundial siendo considerado el primer «economista ambiental», porque le interesaban áreas como el desarrollo económico, globalización y medio ambiente. «Traté de buscar pega en Chile en 1975 pero no hubo interés». Los inteligentes de la época encontraron que eso del desarrollo sustentable (hoy de moda), que él proponía, eran puras pomadas.

El hombre desde siempre tuvo además interés por saber que había más allá de los fríos números. Desde adolescente estudió la Biblia y diversos credos. Hoy es Lama, nombrado por un maestro, y sacerdote maya desde hace 17 años cuando conoció a un matrimonio salvadoreño que lo inició. También fundó en Washington el instituto Zambuling para la Transformación Humana, que entre otras cosas busca insertar espiritualidad a la política.

Cuenta que acaba de llegar a Chile hace un par de semanas con una misión clara: ser Presidente de la República y tener gente de todo el mundo en La Moneda meditando las 24 horas del día.

– ¿Y cuándo trabajarán los ministros?

– La idea de la meditación no es estar todo el día en silencio, sino transformar tu realidad material. Yo te voy a enseñar meditación un día para que seas mejor periodista, no para que estés sentado en tu silla todo el día.

«No soy ningún Cantinflas», agrega porque capta que quien redactó este artículo le echó una tallita. «Soy pro espiritualidad, me interesa que Chile recupere su identidad. La globalización la ha hecho pebre», remata.

Y cuenta cómo conoció a Piñera. «Fue con una delegación de senadores chilenos a Washington. Tenía mucho brío y quizás un poquito de ego. Le guste a uno o no es una persona que tiene una coherencia interna en lo que dice y es intelectualmente brillante, está apto para el cargo (de Presidente de la República), lo que no se ve bien en televisión es su carácter humanista».

– ¿No lo refleja la propaganda del cambio?

– Eso es interesante. Él dice que quiere salir por el cambio. Pero Chile ya cambió, todo cambia, es tautológico. Estar por el cambio es estar por estar. Él no es el cambio, sería atribuirse mucho, todos somos el cambio. La cosa es cómo dirigir ese cambio, ahí hay un vacío. Esa propaganda la hubiera puesto en cuestionamiento hace tiempo.

De Eduardo Frei piensa que ofrece «estabilidad después de un gobierno excelente de la señora Bachelet» y explica que «capaz que Frei dé una sorpresa porque es más fácil venir de abajo».

– ¿Son buenas personas los candidatos?

– Lo son, pero están muy separados del pueblo. No se puede hacer amistad con Frei y Piñera, con Bachelet sí. Yo quiero ser amigo del pueblo, que cuando la gente diga Alfredo me da la mano, me la da con amor . Bachelet salió por eso, por el ¿cómo estái?, ¿y cómo está tu familia? Ella es amiga del pueblo.

La derecha

«Están en su momento histórico»

Alfredo cree que el momento de que la derecha gane es ahora. Pero como todas las cosas maravillas de los cuentos, tiene su maldición. «Si sale Sebastián Piñera presidente y no hace un buen gobierno, el gallo mató a la derecha para siempre» y agrega que «es difícil matar a la Concertación porque lleva un ritmo elefantiásico, lento, pero va».

«Si me pusiera a meditar y a trabajar la conciencia colectiva me daría cuenta que esta cuestión es como la hípica», dice y explica: «A la gente no le gusta perder con el voto, le gusta caballo ganador. Si todos dicen va a ganar Piñera, votan por Piñera», remata.

 

Recuerdos de su padre, dentista de Frei Montalva

«Le metía el dedo en la boca al Presidente»

Alberto Sfeir, actualmente de 94 años, es padre de Alfredo y uno de los fundadores de la DC, de hecho eran vecinos de la familia Frei. En los cincuenta Alberto llevaba a su hijo a tirar volantes de la falange para las elecciones en un Ford. «Mi padre era el dentista de Frei Montalva y siempre bromeaba diciendo que era el único que le metía el dedo en la boca al Presidente, quien era muy bueno para la talla».

– Igualito que su hijo Eduardo. ¿Qué opina de quienes dicen que éste no tiene la altura de su padre para ser Presidente?

– Es una crítica insana e inmadura. A los personajes hay que evaluarlos intelectualmente por su momento histórico. Ahora, claro, don Eduardo era un estadista, este señor un ingeniero. La personalidad es diferente y posiblemente no con el mismo humor, el papá se pasaba riendo todo el día. Iba a la oficina de mi papá a atenderse y se contaban chistes todo el rato.

 

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