La última noche su voz se escuchó desgastada
Mientras estaba resaltando el número de magia se escuchó medio ronca a María Luisa Godoy. Aunque no era raro que en la última noche festivalera la animadora se quedara sin voz tras las agitadas jornadas y el obligado trasnoche, ella misma reveló que «me resfrié». «Me dio amigdalitis», confirmó desde el backstage.
¿Hace cuánto?
«Hace tres días».
¿Está tomando algo?
«Me inyecté ayer (jueves) y hoy (viernes)».
Aparte de animar sobre la Quinta Vergara, María Luisa Godoy ha tenido que cumplir con todas las actividades asociadas al Festival de Viña y en las tardes camino a la Quinta transmitía en directo junto a Pancho Saavedra por su cuenta de Instagram. Tampoco estuvo exenta de su rol de mamá, porque su marido, el abogado Ignacio Rivadeneira y sus cinco hijos la acompañaron en el Hotel del Mar.
Cada noche era una de las últimas en salir del anfiteatro, donde debía contestar a la prensa las distintas situaciones que surgieron, como la de la Gaviota de oro que no pudieron entregarle a Anitta o el traspié de Javiera Contador.
El frío de la Quinta le pasó la cuenta, a pesar de que en cuanto podía, María Luisa Godoy se abrigaba en camarines y regresaba siempre al hotel con abrigos sobre sus destapados vestidos, incluso si no combinaban.
Las extensas jornadas tampoco ayudaron. El jueves el show de Young Cister terminó pasadas las 03:00 de la mañana, aunque la idea de empezar a las 21:30 este año era finalizar más temprano, lo que en definitiva, por una razón u otra, no ocurrió.


