Susana Claro, ejecutiva de ICARE, habló de la paradoja personas sin empleo y empleos sin personas
Encuentro Mismatch Laboral: conectar para el futuro del trabajo analizó la creciente falta de jóvenes capacitados o simplemente con interés para entrar a una empresa.
«Personas sin empleo y empleos sin personas», dice Susana Claro, académica de la Universidad Católica y vicepresidenta del Círculo de Personas y Organización del Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (ICARE). Así se resume la falta de congruencia entre lo que las empresas necesitan y lo que las personas pueden y quieren ofrecer. El encuentro «Mismatch Laboral: conectar para el futuro del trabajo» analizó los desafíos en esta área (ver más fotos en https://acortar.link/IYc3gu).
«Más del 45% de las empresas en Chile tiene dificultades para cubrir vacantes por falta de habilidades adecuadas y al mismo tiempo, ya sabemos, hay más de medio millón de personas buscando trabajo y no lo encuentran», describe. La empresa no quiere o no necesita las habilidades del trabajador y el trabajador tampoco quiere el cargo, la responsabilidad o el sueldo que la empresa le ofrece.
Natalia Lidijover, gerenta general del Organismo Técnico Intermedio para Capacitación (OTIC) SOFOFA y directora ejecutiva de Futuro del Trabajo, cuenta que con un amplio equipo de profesionales de distintas áreas definieron 35 escenarios y desafíos del futuro del trabajo. La «dificultad extrema para atraer talento joven» es uno de ellos.
«Esto viene de dos tendencias que se encuentran. La primera, menos jóvenes. Nacen menos niños, por lo tanto llegan menos jóvenes. Pasa en el mundo donde están cerrando colegios, en fin, los colegios tienen menos alumnos. Y por otro lado, las expectativas han ido aumentando. Como el sentido del trabajo cambió, las expectativas de los jóvenes frente al mundo del trabajo también cambiaron», explica.
11,3% cayeron los nacimientos el 2024 con respecto al año anterior, según el Boletín Demográfico Anual Provisional de Estadísticas Vitales, elaborado por el INE, el Registro Civil y el Ministerio de Salud.
«Tenemos la fantasía de que ingresan muchos jóvenes por sueldos más bajos, se desarrollan, se dan oportunidades, hacen carrera y llegan a ser los mejores gerentes posibles. Eso está roto. Por distintos motivos está roto. Porque los jóvenes no quieren hacer carrera, porque no quieren ingresar por sueldos bajos, porque no hay tantos jóvenes, porque hay que trabajar más años, porque los de más de cincuenta tenemos que seguir trabajando mucho tiempo», asegura.
Escasez
Sergio Mena, rector de la Universidad Gabriela Mistral, calcula que en poco tiempo la escasez de jóvenes será preocupante. «Dentro de 20 o 30 años vamos a tener un déficit importante. Eso se proyecta en una menor cantidad de estudiantes en educación superior y mañana, como prospectos para entrar al mundo del trabajo», afirma.
Según el Sistema de Información de Educación Superior, la mayoría de los cupos en universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica están copados por alumnos de entre 15 y 24 años. Sin embargo, hay una tendencia en los últimos nueve años. «La que más ha crecido es la matrícula de los estudiantes de más de 35 años. En los últimos años se duplicó. Pasó de 86.000 estudiantes el 2016 a 179.000 el 2025. Eso de alguna manera responde a que el mundo del trabajo no los está acogiendo», asegura.
Uno de los cambios más relevantes ocurrirá en la edad de los trabajadores. «El 2035, el 23% de la fuerza laboral va a tener más de 55 años. El 2050 vamos a ser 32%», explica Danilo Rojic, socio de W-Up. Cuenta que la semana pasada una compañía despidió a 13 ejecutivos, porque las políticas internas establecían que a los 65 años debían salir de esas posiciones. «Las organizaciones tienen una cultura de jóvenes. Todavía existen los sesgos de selección», asegura.
Para describir otro problema del mercado del trabajo, Julieta Ronconi, consultora de Spencer Stuart, una empresa de búsqueda de profesionales para altos cargos o posiciones, cuenta una historia: «A la mañana me llama una gerente de recursos humanos diciendo que estaba orgullosa porque tenía un sucesor preparado para asumir una posición que estaba a punto de quedar vacante. Se lo ofrecimos, más plata, más reconocimiento, más exposición. Rechazó la oferta.
Quiere seguir haciendo lo que está haciendo». Para ella, la lección es que «muchas veces estas posiciones de liderazgo tienen una exposición que no es la que estamos buscando en la vida».


