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Autor de la Foto: MIGUEL ARENAS
Título/Pie de foto: Chupete pateó el penal despacito, a media altura y lo falló.
Humberto Suazo tuvo un regreso amargo
El delantero fue ovacionado, pero Colo Colo perdió 1-0 ante San Marcos en el Monumental.
Natalia Sasso
«Chupeeete, Chupeeete», era lo único que se escuchaba en el Monumental durante el calentamiento. Cuando dieron a conocer la oncena titular por altoparlante el más aplaudido fue Humberto Suazo, y cuando el calvo atacante saltó a la cancha el estadio casi se vino abajo. La expectación por ver el retorno oficial del calvo atacante era alta y los más de veinte mil hinchas que llegaron al recinto se manifestaban cada vez que el jugador tocaba la pelota. Ni hablar de las dos habilitaciones de taco que se mandó durante el primer tiempo que dejó en éxtasis a su fanaticada.
«Chupeeete, Chupeeete», se volvió a escuchar a los 33 minutos, luego de que un centro de Gonzalo Fierro golpeara la mano de Carlos Labrín y el árbitro Jorge Osorio sancionara penal a favor de los albos, pese a los reclamos de los ariqueños que alegaban que la pelota había salido del área.
Suazo se paró frente al balón mientras el público le seguía cantando. El delantero agarró vuelo, pero le pegó demasiado despacio lanzándola casi directo a los brazos del portero Pedro Carrizo, quien no tuvo ningún inconveniente para contener el disparo. Chupete no lo podía creer.
De ahí en adelante todo fue confusión para el equipo de Pedrero. En la segunda mitad San Marcos de Arica tuvo más llegadas que los dueños de casa y sus intentos por batir a Justo Villar rindieron frutos a los 73′ cuando el recién ingresado Leonardo Ramos puso el definitivo y merecido 1-0.
El técnico Héctor Tapia solidarizó con Suazo tras su penal fallido. «Responsabilizar en un ciento por ciento a Humberto sería injusto, como no estuvo mucho en contacto con el balón se empezó a recoger, es un jugador que causa mucha preocupación, siempre tiene a tres o cuatro jugadores encima de él».
Pese a las palabras de apoyo de su entrenador, el delantero se fue bajoneado. «Me voy triste por haber fallado el penal. Dependió mucho del penal. Esa jugada hubiese cambiado el partido, si lo hacía hubiese sido un partido más abierto», comentó el ariete profundamente apenado. Al final los hijos del delantero que lo esperaban en el estacionamiento del Monumental le devolvieron la sonrisa a Chupete, que se fue con todo el familión a pasar las penas.


