Consultorio revive lentamente en Dichato
Varias mujeres los perdieron en el maremoto y los necesitan con urgencia.
La Posta de Dichato huele a cloro. Comenzó a funcionar el sábado y solo ayer pudieron esterilizar gasas y cajas de curación en la Fragata Prat. Muchos profesionales del área de la salud han llegado como voluntarios, entre ellos el joven doctor Francisco Asencio, que trabaja en un SAPU de Valparaíso. «Pedí permiso en la pega y me puse de acuerdo con varios amigos. Vinimos ocho doctores, un kinesiólogo, dos sicólogos, un constructor civil y un electricista. Fui a varias consultas médicas, de doctores que ni conocía, y pedí si me podían regalar las muestras médicas», dice Ascencio, que piensa estar en la zona hasta el jueves.
Sergio González, teniente primero de la Armada, es el doctor que vino en la Prat y ayer armó cuatro grupos de trabajo con kinesiólogos, paramédicos y doctores que salieron a atender a la gente en los cerros: «Hago un llamado para que se organice a los voluntarios. Si no, van a venir todos ahora y en dos o tres semanas esta gente va a quedar sola», dice el doctor, que hace poco llegó de Haití.
La doctora Patricia Riquelme aprovecha de hacer su llamado de utilidad pública, mientras ordena las muestras médicas que han llevado los doctores voluntarios, incluidas dos cajitas de Viagra. «Necesitamos remedios para la diarrea y sales de rehidratación», solicita y explica que la segunda y tercera semana es cuando la gente empieza a enfermarse de la guata, dada las condiciones higiénicas del lugar. «Y que manden anticonceptivos también», agrega el teniente-médico González. «Ya varias mujeres nos han venido a solicitar, porque perdieron sus pastillas con el tsunami. Si no, en nueve meses más la población del sector se puede ver incrementada notoriamente», asegura.
-Campamento
«Lipigas», el perro infante de marina
Apoyado en el borde de una de las carpas de los infantes de marina, a eso de las cuatro de la tarde, un perro de dudosa raza duerme, literalmente, a pata suelta.
«Le pusimos Lipigas, porque es igual al perro del comercial», dice el sargento segundo de la Armada Samuel Tapia.
«Se instaló con nosotros cuando llegamos y, si en las noches le da frío, se va a meter a las carpas y a los sacos de dormir», dice el marino.


