Mark Chavez se presentó ante el tribunal federal de Estados Unidos
El profesional consiguió la droga que causó el deceso de la estrella de Friends. Está increíblemente arrepentido, dijo su abogado.
El médico Mark Chavez, una de las cinco personas acusadas por la muerte de Matthew Perry, se declaró culpable en el tribunal federal de Los Angeles, en la audiencia de lectura de cargos. Ahí aceptó el cargo de conspiración para distribuir ketamina y firmó un acuerdo de culpabilidad. Chavez respondió a las preguntas del juez y dijo que comprendía el caso en su contra, según informó ABC News.
Chavez admitió haber entregado ketamina al doctor Salvador Plasencia, quien a su vez se la vendía a Perry, un adicto a ese fármaco que estaba en rehabilitación, según los fiscales. «Está intentando hacer todo lo que está a su alcance para reparar el error», dijo Matthew Binninger, el abogado de Chavez tras la lectura de cargos, realizada en Los Angeles. «Y está increíblemente arrepentido», agregó.
Perry, quien interpretó a Chandler Bing en la serie «Friends», murió el 28 de octubre del año pasado, a los 54 años. Fue encontrado en el jacuzzi de su casa, con una sobredosis de ketamina, un analgésico que es usado como droga.
Cinco personas enfrentan cargos federales por este crimen.
Chavez también aceptó, como parte del acuerdo, renunciar inmediatamente a su licencia médica. En la comparecencia se declaró formalmente inocente, pero se hará un cambio en la declaración en una audiencia que se realizaría en octubre, según el abogado Binninger.
Según la fiscalía, el ex doctor enfrenta hasta 10 años de prisión. Sin embargo, el médico quedó en libertad «bajo una fianza no garantizada» de 50.000 dólares, con ciertas condiciones, como «la entrega de su pasaporte y el compromiso de no seguir ejerciendo la medicina».
Con Chavez, son tres los acusados que han admitido su culpabilidad antes del juicio. Eric Fleming, quien admitió en documentos judiciales ser el distribuidor de la ketamina que mató a Perry, y el asistente del actor, Kenneth Iwamasa, quien reconoció haber administrado la ketamina el día en que su jefe murió, dijo el Departamento de Justicia. Ambos se han declarado culpables de sus respectivos cargos y han firmado acuerdos de culpabilidad que se han presentado, y están esperando la sentencia.
Iwamasa era el asistente personal de Perry y fue quien lo encontró flotando inconsciente en su jacuzzi aquella fatídica tarde de octubre. Ante tribunales admitió que «inyectó repetidamente ketamina a Perry sin ningún tipo de indicación médica». Reconoció haberle inyectado en «múltiples ocasiones» el día que falleció, según hizo público el Departamento de Justicia.
Los dos acusados que se han declarado inocentes son el doctor Salvador Plasencia y Jasveen Sangha, una mujer conocida como «La reina de la ketamina», apuntada como la persona que vendió a Perry el lote de droga que lo mató.


