José Antonio Viera-Gallo cuenta la sorpresita que se llevó su familia con los famosos cables
El ex ministro no pensó que sus conversaciones con el embajador de EE.UU. llegaran a Washington
Junto al ex ministro del Interior Edmundo Pérez-Yoma, José Antonio Viera-Gallo es de los pocos líderes iberoamericanos que salen bien parados de los pelambres diplomáticos desclasificados por WikiLeaks.Mientras en los cables enviados desde Santiago por el entonces embajador norteamericano, Paul Simons, el jefe de gabinete fue definido como un «experimentado operador político», a Viera-Gallo, lo describió como «un buen negociador».
«Aunque no me puedo pronunciar sobre las opiniones del ex embajador, sí doy fe de que Pérez-Yoma cumplió cabalmente las exigencias de su cargo», asegura desde su actual oficina en el Tribunal Constitucional, donde fue designado por Bachelet.
Más cauto es al comentar las «otras» observaciones de Simons. Sobre todo aquella que destaca la fría relación que observa entre Bachelet y su ministro.
-¿Era fría con usted?
-Confiaba mucho en mí. Escuchaba mis planteamientos y creo que en la gran mayoría de los casos los avalaba.
-Pero Simons describe una relación casi distante.
-Siempre tuve extremo cuidado en resaltar la jerarquía de la Presidenta. Más aún, en presencia de extranjeros. Por lo tanto, lo que dice es real. Imagínese lo malo que sería que hubiera dicho lo contrario, ja, ja, ja.
-¿Qué dijo su mujer cuando lo vio en WikiLeaks?
-Quedó sorprendida. En cambio a mi hija, no le gustó, menos cuando ella también sale mencionada.
-¿Cómo llegó esa información a los cables?
-Porque en una oportunidad le conté al embajador que tenía dos hijas en Nueva York. Eso aparece mencionado en una de las notas.
-¿Y cómo lo tomó su hija?
-Mi hija se puso nerviosa. Incómoda con Wikileaks. Que ella saliera es algo bastante absurdo.
Embajadores sapos-¿Los embajadores chilenos también mandan cables a Santiago?
-Obvio. Mi padre fue diplomático, así es que lo sé perfectamente. Es más, él trabajó en República Dominicana durante la dictadura de Rafael Trujillo y constantemente mandaba mensajes en clave a Santiago.


