El volante de Arsenal volvió a darle la victoria en la agonía al conjunto ibérico, esta vez el 2-1 ante Bélgica
Repitió la hazaña que logró en el triunfo 1-0 sobre Portugal. Todavía no me la creo. Pensaba que no me iba a volver a tocar hasta dentro de mucho tiempo, pero ahora sí dudo que vuelva a pasar, dijo.
«Está hecho a la medida de nuestro modelo de juego. Sabemos que, cuando lo necesitamos, siempre está», definió Luis de la Fuente, seleccionador de España, a Mikel Merino, el volante de Arsenal que una vez más volvió a darles el triunfo a los ibéricos en los últimos minutos del partido.
Esta vez fue ante Bélgica en los cuartos de final del Mundial. El arquero belga Senne Lammens, que había ingresado a mitad del segundo tiempo por una lesión de Thibaut Courtois, dio rebote tras un disparo lejano del defensa español Pau Cubarsí y Merino aprovechó la opción para anotar el 2-1 definitivo, cuando faltaban dos minutos para el final del tiempo reglamentario.
Hace cuatro días hizo lo mismo ante Portugal. En aquella ocasión había entrado cinco minutos antes de anotar el 1-0 de la victoria. Esta vez necesitó menos tiempo: apenas dos minutos. Ingresó a los 86 en lugar del volante Dani Olmo, de Barcelona. «¿Cómo voy a estar? Feliz, todavía no me lo creo. Me tocó hacerlo una vez, y pensaba que no me iba a tocar hasta dentro de no sé cuánto tiempo, pero ahora pasa otra vez. Parece ser que las casualidades no existen y, si entras preparado, te vuelve a caer una. Así que estoy súper feliz, encantado de la vida, pero ahora sí dudo que vuelva a pasar. Ojalá que sí, pero veremos lo que sucede. Ya que pase lo mismo en dos partidos en un campeonato del mundo es un sueño hecho realidad», declaró tras el encuentro el bombero de la selección española, con una sonrisa y una alegría que le desbordaba la cara.
Un mes antes de viajar a Estados Unidos para disputar el Mundial, Merino tuvo a su primer hijo, Mateo, junto a su esposa, la modelo española Lola Liberal. La guagua vino claramente con la marraqueta bajo el brazo: su papá estaba en duda para entrar a la nómina de España en el Mundial por una lesión ósea en el pie derecho que sufrió en enero, y no sólo fue convocado por Luis de la Fuente sino que además se terminó convirtiendo en el héroe que llevó a los ibéricos a la semifinal.
«He tenido miedo, las dudas desde que me dan la noticia de la lesión y el alcance de la recuperación. El miedo a perderme este Mundial ha estado presente. Siendo ya un jugador de experiencia con 30 años y viendo que el siguiente sería con 34, la ilusión de poder participar con esta generación que es tan buena, tan potente y de la que yo me siento tan partícipe también por todo lo que hemos hecho juntos, habría sido un palo muy duro. Cuando me dieron la noticia de los posibles cinco o seis meses de recuperación se hizo cuesta arriba. Han sido meses de dudas y meses de trabajar muy duro sin saber si ibas a tener la recompensa de poder llegar, pero al final veo la luz al final del túnel. Tengo esa ilusión de saber que soy parte de la plantilla y saber que si todo va bien voy a poder cumplir un sueño de niño», dijo en una entrevista con el sitio oficial de la FIFA a principios de junio.
También reconoció no sentirse 100% feliz cuando llegó a Estados Unidos: echaba de menos a su bebé, a quien pudo ver menos de un mes por la preparación previa al Mundial. «Tener a mi mujer y a mi hijo lejos hace que el Mundial, que es lo más bonito que te puede pasar como futbolista, pierda un poco de brillo», dijo.
Sus dos goles, ante Portugal y Bélgica le hicieron recuperar el brillo. «Ahora lo tengo todo, encima después de haber metido ese gol y tener unos cuartos de final tan ilusionantes por delante, es un momento muy feliz para mí», dijo antes del duelo contra los diablos. Imagínense ahora, que volvió a marcar el gol del triunfo para su selección.
En la semifinal les toca enfrentar a Francia, en un duelo entre las dos selecciones más fuertes de Europa en la actualidad. Será el próximo martes en Dallas, a las 3 de la tarde hora chilena.


