En Chile todas las personas que padecen enfermedades graves o terminales tienen derecho a recibir cuidados paliativos. La ley que lo asegura fue promulgada por el Ministerio de Salud en octubre del 2021 y amplió las prestaciones que anteriormente a la legislación estaban garantizadas exclusivamente para pacientes con cáncer.
El problema es que más allá de las buenas intenciones, la realidad es lejana. Según la Corporación Nacional Autónoma de Certificaciones Médicas (Conacem), en el país hay 67 especialistas médicos en medicina paliativa del adulto, divididos en sistema privado y público; y de ellos 16 trabajan en hospitales públicos, pero solo de la Región Metropolitana, de acuerdo a datos obtenidos vía Transparencia.
«Es una especialidad de reciente formación en Chile. Conacem empezó a reconocerla más o menos por el año 2020, pero el Ministerio de Salud recién la reconoció el año pasado. Eso es muy importante para entender el déficit de especialistas, ya que el reconocimiento ministerial es la única manera que tienen los servicios de salud de formar a médicos en esa especialidad», describe Javier Quilodrán, jefe de Cuidados Paliativos de la Clínica Alemana.
Pero la ley existe hace cuatro años.
«Exactamente. Hasta hace poco ningún servicio de salud, ni ningún hospital público podía mandar a formar a un especialista en medicina paliativa porque legalmente no lo reconocían. Eso es una parte del problema. Lo otro es que como es una especialidad nueva, ha costado generar interés en la formación, sobre todo porque es un área de la medicina considerada como tabú».
¿Es tabú querer aliviar el sufrimiento?
«Justamente los médicos especialistas en cuidados paliativos y los equipos de cuidados paliativos, conformados por enfermeras, siquiatras, sicólogos, kinesiólogos, entre otros profesionales, nos dedicamos a aliviar el sufrimiento asociado a una enfermedad. Eso siempre es complejo porque trabajamos con un enfoque poco tradicional en la medicina, que es cuidar a los pacientes que están fuera del alcance terapéutico, que están cercanos a su muerte o que tienen mucho sufrimiento debido a enfermedades graves, independiente de que no estén cerca de su muerte».
¿Cómo es ese sufrimiento, doctor?
«Un sufrimiento que puede ser de cualquier tipo. No solo hablamos de síntomas físicos. Hay componentes espirituales y emocionales. Mucha gente no muere con dolor, pero sí con grandes síntomas emocionales porque empieza a buscarle un sentido al fin de la vida».
¿Qué rol cumple el especialista en medicina paliativa?
«Nuestros pacientes requieren tres niveles de atención. La atención primaria tiene que ver con ser capaces de aliviar el sufrimiento inicial. Eso puede realizarlo un médico general, con su pregrado. La atención secundaria es para pacientes hospitalizados y requiere un poco más de especialización. La pueden realizar oncólogos, neurólogos, internistas o médicos que tengan algún diplomado o curso en cuidados paliativos. La atención terciaria, en cambio, es la que debe realizar un médico especialista en cuidados paliativos y tiene que ver con el alivio del sufrimiento en términos más complejos, a nivel emocional y físico».
¿Algún ejemplo?
«Cuando hay que cuidar al paciente y acompañarlo en esa búsqueda de sentido de la muerte o en el sufrimiento se requiere de un médico especialista en cuidados paliativos. Además, existen pacientes que necesitan medicamentos que requieren más experiencia en su entrega, por ejemplo, quienes necesitan sedación paliativa que debe ser evaluada por un equipo donde idealmente haya un especialista médico en cuidados paliativos. Incluso el especialista médico debería preocuparse de que la atención primaria y secundaria de la que hablábamos funcione bien».
Pero 67 médicos para todo eso es muy poco, doctor.
«Se promulgó la ley de cuidados paliativos universales, que es una declaración excelente de muy buenas intenciones. Es una ley que nosotros como Sociedad Médica de Cuidados Paliativos apoyamos y peleamos mucho, pero adolece de varias cosas. Una de ellas, que no se puede dejar de mencionar, es que no está ligada a un presupuesto. Todo lo que está escrito allí no tiene ningún tipo de presupuesto y todos los años hay que pelear por eso. Además, es una ley que incluye un tremendo capítulo de formación y docencia y en eso estamos fallando. Solo hay un centro formador en medicina en cuidados paliativos, que es la Universidad Católica, y lo da como subespecialidad. Probablemente el próximo año recién algunas universidades la incluirán como especialidad primaria. Los 67 especialistas que estamos reconocidos tuvimos que hacer una prueba ante una comisión, pero éramos gente que llevaba más de diez años en el estudio paliativo. Esperamos que con el reconocimiento de la especialidad que hizo el Minsal, más médicos quieran formarse».