La artista se prepara para su show en el Estadio Nacional
Yo nunca me había planteado hacer un concierto ahí, fue mi hijo Jorge Ignacio quien lo hizo. Hacemos buena dupla, asegura.
Este viernes 2 de mayo Myriam Hernández cumplió 60 años. «Me da pena que quería celebrar con una fiesta bonita, grande, con mi familia, mis amigas, mis compañeras de colegio, primos, mi equipo», pero justo ese día viajó a Costa Rica pues es jurado del programa de canto «Nace una estrella» allá, así que tuvo un festejo «íntimo». «Ha sido una vorágine subir y bajar de aviones a otros países. Pensaba celebrarme algún día en mayo, pero realmente no tengo tiempo. Quizás en junio», sigue ella, que el 23 de mayo se presenta en el Estadio Nacional en Santiago.
«Me siento bien a mis 60, no me siento de esos años. Evidentemente, los tengo. Algo que me ha hecho mucho sentido es poder transmitirles a las mujeres de esta edad o más que son años que pueden ser lindos, bien llevados si una se quiere, se prioriza y se cuida. La vida no es fácil. A esta edad no quiero bajar la intensidad en la vida, sino que tengo muchas ganas de gozar cada momento», reflexiona la cantante.
«Yo nunca me había planteado hacer un concierto en el Estadio Nacional, fue Jorge Ignacio (su hijo mayor) quien lo hizo. Yo al principio le dije ¿ya?, jajajá. Después volvió a proponer la idea y empezamos a trabajar. Para mí es impresionante hacerlo, es abrir este espacio para otras artistas mujeres chilenas», afirma. Jorge Ignacio Saint-Jean Hernández renunció a su trabajo como publicista en una agencia y tomó la representación de su carrera en diciembre pasado tras el quiebre matrimonial y laboral de Myriam con Jorge Saint-Jean Domic, su exmarido, quien lo hizo por 35 años.
«Jorge Ignacio hace siete años que colaboró conmigo; ahora cambió el rol. Fue muy emocionante cuando me dijo que renunció a su trabajo y que no me iba a dejar sola porque de verdad yo no sabía qué hacer. El trabajo desde ahí a la fecha ha sido impactante porque tiene tremendo talento como manager, es muy creativo y atrevido, en el buen sentido de la palabra».
¿Cómo es la relación? Porque quizás a veces él es como su jefe.
«No, yo soy la jefa, jajajá. Cada uno sabe el espacio donde lidera, y siempre estamos conversando. No hemos tenido problemas. Hacemos súper buena dupla, respetamos nuestros espacios e ideas. Nadie impone algo, así que ha sido un relajo y disfrutar tenerlo. A él le ha cambiado la vida, a veces se me sale lo de mamá y lo veo un poco sobrepasado, y sé que él también tiene sus cosas, su pareja; pero ha llevado todo muy bien».
Se vio que él le dio una arenga muy especial (ver página 23) antes de presentarse en el último Festival de Viña.
«¡Sí! Esa arenga me emociona mucho. A él le nació, y que él estuviera así de seguro me hizo animarme y partir. Esa noche la emoción nos invadió a todos, fue algo sorprendente. Sabía que son canciones respetadas y queridas por el público, pero sobrepasó lo que pudiera pensar. Cuando me bajé del escenario, Jorgito me dijo: mamá, lo hiciste. Hace poco, cuando me presenté en el Auditorio Nacional (de Ciudad de México, invitada por Gilberto Santa Rosa), yo estaba un poquito nerviosa, y él también me dijo deja la ca?, me tomó la mano, me dio un beso y salí».
¿Cómo se prepara para el Estadio Nacional?
«Una preparación muy ardua, dejé la vara alta en Viña y tengo que estar a la altura porque este show será importante, un acontecimiento en mi vida. Es un show mucho más largo, de 45 canciones, y cuesta elegirlas, son aproximadamente tres horas. Como siempre, estoy entrenando físicamente para estar en buena forma y tener buena respiración, y tengo clases de canto tres veces a la semana porque siempre hay algo nuevo que aprender».
Hace unos días, se viralizó un video de la actriz Zoe Saldaña cantando «Herida» mientras Myriam la interpretaba en los Premios Soberano en República Dominicana (https://acortar.link/Q7G03y): «Ella cantó todas las canciones, estaba su mamá que igual lo hizo. Fue encantadora, maravilloso conocerla y, obviamente, es un orgullo tremendo verla cantar apasionadamente. Me entregaron un galardón maravilloso, a ella también, y nos transmitimos nuestro respeto y admiración mutua. Sin duda que me sigue impresionando que conozcan mi carrera. Cuando uno deja de asombrarse es cuando se acaba todo».


