Discutían si iban a una fonda o a un restaurante, cuando cuatro delincuentes los asaltaron
Se llevaron su vehículo y su silla de ruedas hecha a medida, cuyo valor supera los 14 millones de pesos.
«No me creyeron que soy una persona con discapacidad. Me gritaban que me bajara, apuntándome, y cuando lo hice, me pegaron y me patearon», comenta Abarza, antes de que los delincuentes partieran con su auto, su celular y su preciada silla de ruedas que estaba abordo.
En el piso
Relata que quedó tirado en el piso, que su hija fue la que pidió ayuda por todas partes para que alguien los socorriera. «Los autos que pasaban tampoco sabían qué hacer, parecía que yo era un curado botado en la calle», afirma. Cuenta que su hija llamó a la casa de su madre, lugar del cual la había recogido, para que pudiera auxiliarlo. «Ahí me entraron a la casa, después llego seguridad ciudadana y me llevaron a la comisaría, luego al hospital», añade el campeón paralímpico.
Modificado
El vehículo de Alberto, un BMW modelo X4, estaba modificado para él, sin embargo, cuenta que nunca le quitó los pedales, ya que este no lo utilizaba solamente él, sino que también su hermana y familia, por lo que los delincuentes no tuvieron inconvenientes al momento de arrancar.
La pérdida que más afecta a Abarza no es la del vehículo, sino la de su silla de ruedas personalizada, diseñada específicamente para él. La silla está hecha de fibra de carbono ultraliviano, con llantas utilizadas por ciclistas profesionales del Tour de Francia. Esta silla no solo era fundamental para su movilidad, sino que representaba una extensión de su propio cuerpo. «Para cualquier persona en estas condiciones, una silla de ruedas son sus piernas», explica Abarza, profundamente frustrado. El valor de la silla es superior a los 14 millones de pesos, superando incluso el costo del BMW X4.
La silla había sido fabricada a medida, con características únicas que le permitían una mayor autonomía en su día a día. Cuenta que la espera para obtener una nueva será de tres meses, lo que significa que, mientras tanto, Alberto se verá limitado en sus movimientos y dependerá de una silla prestada que no se ajusta a sus necesidades. «Ahora estoy postrado en cama y no puedo moverme a ningún lado», relata, destacando lo difícil que será recuperarse de esta pérdida.
Segunda vez
A pesar del golpe emocional que significa haber perdido su silla, Abarza mantiene una actitud serena, consciente de que nadie está libre de vivir una situación como esta. «Uno nunca está exento de que le pasen estas cosas», reflexiona. «Lo importante es que estamos bien y que las cosas materiales se pueden recuperar, pero estar sin la silla me deja en una situación muy compleja».
El nadador paralímpico ya había sido víctima de la delincuencia hace unos meses. En mayo de este año, un grupo de delincuentes entró a su casa y sustrajo numerosos enseres, dejando una pérdida avaluada por el deportista en 31 millones de pesos. En esa ocasión, la vivienda estaba desocupada y fue una vecina la que se dio cuenta de lo que había ocurrido y le avisó. Según detalló Abarza en ese momento, los ladrones se llevaron un proyector de alta gama, una maleta, un reloj y ropa de distintas marcas.
El alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, difundió lo ocurrido. A través de su cuenta de X, dijo: «Cuesta entender la maldad de la gente que asaltó a @alberto.abarza y su familia. Una persona que lo da todo por Chile pese a miles de dificultades, y que reciba este trato a su vuelta a Chile desde los Juegos Olímpicos. Quiero informar que ayer fue asaltado nuestro medallista olímpico y vecino Alberto Abarza. Dentro de las cosas que le robaron está su silla, que tiene un alto valor económico y personal para él. Tiene amortiguadores y rayos rojos. Si la ven x favor denunciar a carab y avisarme». El edil adjuntó imágenes de la silla de ruedas del deportista».
Abarza sufre del síndrome de Charcot-Marie- Tooth, enfermedad degenerativa muscular.


