En Londres se quedó con una tía y conoció los sitios de su película favorita: Notting Hill
Durmió en el sofá cama de la tía, que le hacía desayuno y la sacaba a almorzar. He tomado tantas cervezas en los pubs, dice con humor
Cuando el ejemplar de este diario esté siendo revisado por los lectores, Natasha Kennard ya estará en su camino de vuelta al país después de tres semanas por Europa. La periodista de Mega viajó para reencontrarse con parte de su familia, originaria de Inglaterra, que está dispersa por el mundo. Primero llegó a Croacia donde volvió a abrazar a su querido primo John, quien había partido de vacaciones a la isla de Hvar desde Dubai, donde vive actualmente.
Natasha además ha pasado un tiempo en Londres junto a su tía Marina, una experta en regalonearla con comidas y paseos por la ciudad. «En esta ciudad me siento muy cómoda pues comparto con sus habitantes muchas cosas, como el sentido del humor. He disfrutado de la comida, aunque no goza de buena fama, y he tomado tantas cervezas en los pubs, jajajá», cuenta Natasha.
Su historia familiar es singular. Sus padres son de ascendencia inglesa, pero criados en Hurlingham, una ciudad cercana a Buenos Aires, en Argentina. Migraron a Santiago, donde nacieron Natasha y su hermana Sabrina. En la casa siempre se habló inglés, una costumbre que perdura. El resto de la parentela está desperdigada por Inglaterra, Portugal, España, Canadá, República Dominicana, Dubai y otros sitios.
«Partí a Europa a reencontrarme con algunos de mis familiares. Quería reencontrarme con mi primo John porque en los últimos 15 años sólo lo había visto una vez. Por eso planificamos juntarnos en Croacia, donde él estaba con unos amigos. Claro que el primer día fue un poco triste», cuenta.
¿Por qué triste?
«Es que llegué al hotel para la final de la Eurocopa que Inglaterra perdió contra España. Ahí estaban los ingleses con sus cervezas en la mano».
Los días en los Balcanes fueron espléndidos. «Las islas son alucinantes, hermosas. Lo pasamos muy bien con sus amigos recorriendo lugares y visitando playas».
La segunda parada fue Londres para ver a la tía Marina, una señora muy acogedora mitad inglesa mitad argentina: «Es una combinación excelente porque acá la gente es más fría. Mi tía tiene su parte latina que nos conecta con los chilenos. Es cariñosa. Hasta compartimos el día de cumpleaños, el 24 de septiembre».
Natasha se instaló con ella y se tomó el sillón cama del living. «No es para nada incómodo, yo puedo dormir sin problemas, me adapto bien. Por las mañanas ella me prepara un cafecito muy rico y salimos a comer por la ciudad. Quedarme con ella es una muy buena decisión», afirma.
Ha recorrido los puntos turísticos de la ciudad, como el puente de Londres, por ejemplo. Pero además se preocupó de visitar una zona que había visto en su película favorita, «Un lugar llamado Notting Hill», de 1999, con Julia Roberts y Hugh Grant.
«Me encanta, la amo, la he visto mil veces. Es la clase de películas que veo cada vez que me la topo en televisión. Un amigo de mi primo Tom vive en Notting Hill y, muy amoroso, me llevó a recorrer las calles. Curiosamente no había visto la cinta así que le dije por favor, veámosla juntos», cuenta Natasha.
El paseo la llevó a sitios famosos gracias al filme: el mercado de Portobello, la famosa puerta azul de la casa en que vivía el personaje de Grant y aquel sitio que los turistas confunden con la librería en que sucede el flechazo de la comedia romántica. «Pero la real queda unas cuadras más allá y hoy es una tienda de souvenirs», explica.
¿Bonito?
«Es un lugar muy particular, con casas angostas y altas. También recorrí la ciudad en un Uber boat que viaja por el río Támesis. Tomarlo es muy buena decisión para los turistas porque desde ese barco se pueden ver muchas de las atracciones de Londres, como por ejemplo el London Eye».


