El primero es El derecho a la privacidad mental
Son nuevos derechos humanos que protegenla actividad cerebral y la información delcerebro, explicó Rafael Yuste en Congreso Futuro.
El científico español Rafael Yuste ha participado en el Congreso Futuro más veces que el futbolista Lionel Messi en los premios FIFA The Best. «Estoy feliz de estar aquí, otra vez en Santiago. Ya considero Chile mi segunda patria; estoy aquí como en casa», expresó el neurobiólogo al iniciar su charla «Neurotecnologías: ¿miden o alteran la actividad cerebral?», durante la segunda jornada del Congreso Futuro, el festival de ciencia y tecnología que se lleva a cabo esta semana.
«¿Qué son los neuroderechos? Pues son nuevos derechos humanos que protegen la actividad cerebral y la información del cerebro», continuó Yuste. «Esto de los neuroderechos empezó precisamente en el Congreso de Futuro hace seis años, cuando se realizaba aún en el Palacio del ex Congreso Nacional», recordó.
Luego, mencionó que en el año 2021, el Congreso aprobó de manera unánime una norma que modifica el artículo 19, número 1, de la Constitución Política chilena, el cual protege la actividad cerebral y la información derivada de ella. No obstante, advirtió que dicha ley aún está atascada en el Congreso.
Según Senado.cl: «La integridad física y psíquica permite a las personas gozar plenamente de su identidad individual y de su libertad. Ninguna autoridad o individuo podrá, por medio de cualquier mecanismo tecnológico, aumentar, disminuir o perturbar dicha integridad individual sin el debido consentimiento».
(Puede encontrar más detalles al respecto en la página oficial del Senado: https://goo.su/zqyH38).
¿Cuáles son?
Durante su ponencia, Yuste destacó que Chile se convirtió en el primer país en el mundo y en la historia en proteger la actividad cerebral de su ciudadanía. Posteriormente, explicó que esta ley de neuroprotección establece que todas las neurotecnologías, como por ejemplo, los dispositivos de estimulación cerebral, son considerados productos médicos. «Eso significa que deben ser aprobados por el Instituto de Salud Pública antes de ser vendidos», señaló el neurobiólogo.
Ya con eso aclarado, nombró cuáles son y qué buscan garantizar los cinco neuroderechos.
Uno. «El derecho a la privacidad mental; para que el contenido de su actividad cerebral no pueda ser descifrado sin su consentimiento», mencionó Yuste.
Dos. «El derecho a la identidad personal; para que su conciencia, su personalidad, no pueda ser alterada desde fuera, porque es lo que lo define».
Tres. «El derecho al libre albedrío, para que pueda tomar decisiones independientemente de la influencia o manipulación del exterior con neurotecnología en su cerebro».
Luego, dijo que los otros dos neuroderechos -el cuarto y el quinto- tienen que ver con la aplicación social de las neurotecnologías.
Cuarto. «El derecho al acceso equitativo a las neurotecnologías de aumentación. Vamos encaminados a un futuro en el cual los seres humanos nos aumentaremos a nosotros mismos nuestras capacidades mentales, nuestra memoria», proyectó Yuste.
Y prosiguió: «Todo lo que hacemos con la mente lo podremos acelerar y mejorar con neurotecnologías aplicadas, y eso llevará de la mano a un nuevo ser humano en el que parte del procesamiento mental ocurrirá fuera de nuestro cuerpo. Queremos asegurarnos, desde el comienzo, antes de que sea posible, que este escenario sea regido bajo el principio universal de justicia, y que el acceso a esta neuroaumentación sea equitativo», dijo.
Cinco. «El derecho a la protección con respecto a sesgos y discriminación con los algoritmos de inteligencia artificial que se utilizan en las neurotecnologías», concluyó.


