El vivaracho León Rossel, de cinco años, descubrió al barbudo delante del Presidente
Revelación la hizo frente a Papá Noel en acto navideño de las moneda. Nadie atrevió a contradecirlo.
Cuando llegue la medianoche es probable que una buena cantidad de niños estén expectantes en sus hogares al arribo del Viejo Pascuero, con su trineo acarreado por entusiastas renos que prodigarán los regalos pedidos en sendas e ingenuas cartas. Sin embargo, con una anticipación que se la quisieran los pequeños del mundo, León Rossel Piñera, nieto del Presidente, ya vio al bonachón de barba blanca.
La revelación ocurrió ayer, en el Patio de los Cañones de La Moneda. El gobernante juntó a todos los funcionarios de Palacio para celebrar lo que se llama el nacimiento de Cristo, por lo que Sebastián Piñera se dejó ver regaloneando con un grupo de niños, todos hijos del cuerpo de guardia de lugar.
En eso apareció Magdalena Piñera Morel, la hija mayor del mandatario. Sin gran pompa, se instaló alejada de las cámaras junto a sus tres hijos, haciendo esfuerzos sobrehumanos por sentarlos en sus piernas y mantenerlos con la calma adecuada que dictaba la ceremonia.
Hasta que apareció un hombre vestido de Viejo Pascuero y todas las formalidades acabaron. De la nada salieron los regalos, el dueño de casa no quiso ser menos y junto al personaje de rojo repartió los obsequios. León miraba la escena extasiado, pero se alejó de la madre y partió corriendo al encuentro del hombre aparentemente traído del Polo Norte.
Y no fue por saludar a un ídolo, sino que a recibir a un viejo y conocido amigo. Lea con atención: «Viejo Pascuero, ¿cierto que te viniste con el tata?», preguntó ante la mirada sorprendida de Papá Noel, y la arrobada sonrisa del tata Presidente.
Nadie se atrevió a dar explicaciones, pero a León poco le importaba. Para que nadie fuera a dudar de su afirmación, el pequeño agregó: «Sí pues, Viejito, si yo ya te vi que viniste con el tata en el helicóptero», volvió a afirmar, enfrentando en solitario acaso el más bello silencio de sus tiernos cinco años.
La gran pena de Cecilia
Ausencia del papá
Contagiada por el crisitiano espíritu imperante en La Moneda, Cecilia Morel chochea con cada guagua que llegaba a sus brazos, pero la Primera Dama guarda en su intimidad una pena que tendrá que enfrentar: esta será la primera Navidad sin su papá, Eduardo Morel, fallecido en agosto pasado. «Hasta el año pasado los Morel celebrábamos en una parcela que tenían mis padres en el Cajón del Maipo, pero como la muerte de mi papá es muy reciente y es nuestra gran pena, invitaré a la familia el 26 a mi casa», reveló.


