Tatuador usa nuevas tecnologías de impresión para preparar sus diseños
Tanques recargables rinden miles de páginas, no se secan y se recargan en segundos.
Hace una década, prender la impresora era un acto de fe: ojalá que tuviera tinta, que el cable estuviera bien conectado, que el driver no desplegara un mensaje de error, que el papel no se atascara. Literalmente cualquier cosa podía fallar. Hoy, esa experiencia quedó atrás. Las impresoras modernas no sólo han dejado de ser una molestia, sino que se transformaron en herramientas confiables y fáciles de usar. ¿Gran responsable del cambio? La tinta continua.
«La mayoría del mercado antes era de impresoras de cartuchos, pero ahora casi 90% es de tinta continua», aclara Juan Pablo Achondo, product manager de Epson Chile. Es un cambio clave: sin cartuchos desechables, las nuevas impresoras funcionan con depósitos de tinta recargables que rinden miles de páginas, se rellenan con botellas sin ensuciar y reducen drásticamente el uso de plástico.
El concepto de que sea «continua» está directamente relacionado con su carácter recargable: la tinta fluye desde los depósitos de la máquina hacia el sistema de impresión sin necesidad de reemplazar cartuchos completos. Esto se traduce en mayor comodidad y ahorro a largo plazo. «Los tanques se rellenan fácilmente utilizando botellas de tinta, lo que permite un control más claro del consumo y evita interrupciones frecuentes durante la impresión».
En modelos como la Epson EcoTank L4360, se suma además conexión wifi dual para imprimir desde el celular y una pantalla LCD que permite navegar sin necesidad de computador.
Impresión inicial
Maxi Zuloaga, tatuador en Cavalera Art & Tattoo, imprime todos los días. Lo hace antes de tatuar, para preparar los stencils que luego transfiere a la piel. «Antes me demoraba dos horas dibujando a mano. Hoy, con la impresora, son cinco minutos», calcula. Trabaja conectado directamente desde el iPad o el computador, sin cables ni instalaciones complicadas. «Imprimo por Bluetooth. No me muevo del puesto». Esa fluidez, antes impensada, le permite concentrarse más en el diseño y la ejecución.
Con el nuevo equipo, destaca, las líneas son más definidas y fáciles de seguir: «Y eso se nota cuando estás tatuando: no tienes que adivinar el trazo ni forzar la vista para entender qué dibujaste».
Zuloaga trabaja con una Epson EcoTank, que en su caso se volvió parte estructural del día a día. «Nunca pensé que iba a influir tanto, pero cuando cambiamos de impresora la diferencia fue inmediata», valora. Por su estudio habían pasado al menos tres modelos distintos; con esta notó mejoras concretas: trazos más limpios, menos errores al imprimir y una conectividad simple que agiliza el trabajo. «Lo que antes era lento y lleno de pasos, ahora lo hago sin pensarlo».
También ha notado que la tecnología influye en cómo los clientes perciben su trabajo. «Mejora mucho el profesionalismo al tener al cliente en el estudio, porque ven que trabajamos con equipos de calidad», destaca. Para él, esa impresión inicial no es un detalle menor: «La experiencia que entregamos como estudio es lo que marca la diferencia. Que todo funcione, que todo esté claro, también habla del nivel de cuidado que ponemos en lo que hacemos».
Todo inalámbrico
María José Castro, conocida como Lady Ganga, cuenta que su relación con las impresoras cambió por completo en los últimos meses. «Antes siempre estaba el temor de que no iba a funcionar, que se iba a estancar o que no iba a tener tinta», recuerda. ?Con su nueva impresora eso quedó atrás. Destaca la app móvil que permite imprimir directamente desde el teléfono, sin necesidad de conectar el computador. «Todo es inalámbrico, más rápido y no usa cartuchos: se rellena con una botellita», recalca. Según dice, eso no sólo simplifica el uso, sino que eliminó por completo el estrés de lidiar con tinta seca o sistemas poco intuitivos.