Manifestaciones partieron por la inflación, pero se han extendido contra el régimen teocrático
El gobierno cortó el suministro de internet para evitar que sus ciudadanos se informen.
Irán vivió una nueva jornada de dramáticas manifestaciones. Todo comenzó el 28 de diciembre, cuando una muchedumbre salió a protestar por el alza el costo de la vida -hay una inflación del 50%- y la devaluación profunda de la moneda del país, el rial.
Con el correr de los días, la molestia se intensificó dirigiéndose contra el régimen teocrático que gobierna el país. Las cifras de muertos, según la ONG Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, ascienden a 538 (490 manifestantes y 48 agentes del Estado). «El análisis de las causas de muerte muestra que la mayoría de las víctimas murieron por munición real o disparos de perdigones», declaró la ONG.
El caldeado ambiente llevó al mandatario de EE.UU., Donald Trump, a escribir en su red social Truth Social: «Irán busca la LIBERTAD, quizás como nunca antes. ¡Estados Unidos está listo para ayudar!». Según el «Wall Street Journal» y el «New York Times», se le colocaron sobre la mesa varias alternativas para intervenir contra Irán. Sin embargo, el diario «Telegraph» informó este domingo que comandantes estadounidenses situados en el Medio Oriente le habrían advertido que una operación militar en Irán requiere tiempo: primero, «consolidar las posiciones militares estadounidenses y preparar las defensas» ante posibles represalias.
Las amenazas de Trump fueron respondidas por Irán. El presidente de la Asamblea Consultiva Islámica (el Parlamento), Mohammad Baqer Qalibaf, dijo: «Seamos claros. En caso de un ataque a Irán, tanto el territorio ocupado (Israel) como todos los centros militares, bases y barcos estadounidenses en la región, serán nuestros objetivos legítimos». Dicho esto, como consigna la agencia AP, varios legisladores salieron eyectados desde sus asientos hacia la testera del Congreso gritando: «¡Muerte a Estados Unidos!»
2022 y 2026
La cifra de muertos o el real volumen de las manifestaciones ha sido difícil de rastrear porque el régimen teocrático impuso un apagón de internet. Los videos que han circulado -se presume- han sido posibles gracias a conexiones con Starlink. Informes filtrados indican que los hospitales están desbordados de gente baleada. También se cuenta que los bancos de sangre están mermados.
Para ensombrecer las protestas, la televisión pública iraní envió a sus reporteros a áreas en calma en distintas localidades, según AP. Así mostraron una falsa tranquilidad. Teherán, la capital, y Mashhad, una de las ciudades fuertes del país, no fueron incluidas.
El presidente reformista de Irán, Masoud Pezeshkian, dijo: «La gente tiene preocupaciones, debemos sentarnos con ellos y, si es nuestro deber, debemos resolver esas preocupaciones». No obstante, agregó: «Pero el deber más alto es no permitir que un grupo de alborotadores venga y destruya toda la sociedad». El líder supremo, el ayatola Alí Jamenei, inicialmente acogió las demandas económicas «legítimas». Luego endureció sus ataques contra los «saboteadores». Incluso se ha acusado a los manifestantes de «enemigos de Dios».
Las protestas, señala «The Guardian» sin citar mayores fuentes, son hasta ahora inferiores en número a las de 2022. Entonces, multitudes salieron a protestar luego de que Mahsa Amini, una muchacha de 22 años, fuera golpeada hasta la muerte por la «policía de la moral» iraní tras negarse a usar el hiyab, que es la pañoleta que visten las mujeres, que cubre la cabeza dejando a la vista el rostro.
Pero hay diferencias entre el 2022 y el 2026. El ayatola Alí Jamenei hoy tiene 86 años. Muestra, por tanto, menos rigor político. A eso se suma la guerra de los 12 días que libró Irán contra Israel y Estados Unidos, donde mostró vulnerabilidad.
La escena la observa desde un opulento suburbio en Washington DC Reza Pahlavi, hijo del último Sha de Irán, defenestrado del poder por la revolución islámica en 1979. Pahlavi quiere restaurar su poder dinástico. Este sábado avivó a los manifestantes: «Pondremos de rodillas a la República Islámica».


