Los descargos de Jorge Hevia tras su salida de TVN
Mis jefes estaban satisfechos con mi trabajo, dice el animador. Y asegura que no le dolió el desinterés de los ejecutivos por retenerlo.
Después de 23 años en TVN, 15 como hombre ancla del «Buenos días a todos» y con otros programas a su haber, llámese «La noche del mundial» y «Superdupla», entre otros, Jorge Hevia se despidió»sin traumas», asegura él, del autodenominado canal de todos. Lo hizo sin derramar una lágrima, al término del «Zoom deportivo» del 27 de diciembre, casi como si estuviera partiendo de vacaciones y volviera en marzo.
Según cuenta, el hecho de haber sabido en octubre que no había planes para él lo ayudó a asimilar de a poco su salida. «En una conversación con David Belmar (gerente de producción) me percaté de que no había proyectos interesantes para mí», dice y asegura que el desinterés de los ejecutivos no le dolió, gracias a «mi racionalidad que me lleva a concluir que yo le entregué mucho a TVN y el canal a mí. Yo trabajando y ellos pagándome».
– ¿Qué sientes cuando piensas que a fines de enero no recibirás el cheque de TVN?
– Hay un grado de intranquilidad, pero he sido ordenado y he invertido en diferentes cosas. Por otro lado, existe una adrenalina positiva de cómo voy a enfrentar el futuro.
– ¿Ya te ajustaste el cinturón?
– Un poco. A mí me gusta la plata. Yo partí viviendo en 49 metros cuadrados, porque no me alcanzaba para más. Gracias a la TV hoy vivo en unos metros cuadrados más. Anduve a pata los dos primeros años de casado y no tenía teléfono. No pretendo volver a fojas cero. Tendría que ser un pelotudo si no tengo la capacidad de generar plata.
Claro que Hevia tiene otros ingresos. Conduce con Magdalena Montes el matinal «A toda radio» de la Bío Bío, pretende continuar haciendo «Se habla español» para la señal internacional de TVN, bajo el alero de la productora de Pedro Lladser, y «estoy trabajando para seguir relacionado con ESPN Radio Bío Bío Deportes». Además, se encuentra armando un negocio con su señora, Silvana Cristino. «Me falta un solo permiso para echarlo a correr», dice y anticipa que no contará de qué se trata «para no funarlo».
De críticas y rumores…
Durante sus 15 años al frente del «Buenos días a todos», Hevia debió lidiar con críticas, rumores y trascendidos. También con «C.Q.C.», programa que lo columpiaba sagradamente todos los domingos a través de sus secciones «Top five» y «Grandes pensadores». «Nicolás Larraín me llamó un par de veces para decirme oye, esto es en buena onda y siempre le dije que no ameritaba explicaciones, porque era su forma de hacer TV. Nunca me importó parecer un pelotudo, porque tengo claro que no lo soy», dice.
– ¿Realmente te daba lo mismo?
– Si mis jefes hubieran pensado que yo era un pelotudo, me habría preocupado, pero ellos estaban satisfechos con mi trabajo. «CQC» hacía su pega y qué bueno que me sacaron harto provecho.
Otro punto por el que Jorge ha debido dar explicaciones es por haber trabajado en la Dinacos (Dirección Nacional de Comunicaciones de la dictadura militar). «Llevaba un año y medio cesante, cosa que no se la deseo a nadie, estaba casado, con un hijo a punto de nacer, ¿qué querías? Lo que me da lata es cuando me lo enrostran porque no tienen nada más que decirme», se defiende él.
También le adjudicaron roces con los directores ejecutivos de TVN, cosa que desmiente. «Con René Cortázar y Jorge Navarrete tuvimos una relación muy, pero muy cercana. ¿Con Daniel Fernández? Tuvimos una relación cordialmente profesional», finaliza.
Poco integrado
Hevia empezó en TVN trabajando en el área deportiva. Tras su salida del matinal, volvió a su lugar de origen. «Esta segunda vuelta fue muy breve. Nunca me sentí integrado, salvo por Fernando Solabarrieta, con quien tenemos una excelente relación, pero también fue responsabilidad mía», se sincera.
Chascarros mañaneros
Locura con Camiroaga.
Eran los inicios del matinal y Gloria Trevi los visitó. «Esta niña empieza cantar el famoso ‘A mí me gusta andar de pelo suelto', se sube a una mesa y con Felipe nos bajó un ataque de locura. Le empezamos a tirar mesas, sillas, lo que encontrábamos. Casi destruimos el set».
Ley del hielo con Correa.
«Un día Mauricio me pidió que fuera a un programa de la competencia para hacer un canje. Ese día yo tenía un evento muy especial con mi señora. Discutimos y le dije ‘voy, pero sólo por media hora'. Se enojó, me echó en cara que yo sólo buscaba mi beneficio y durante un mes hicimos el matinal sin hablarnos».
El gesto técnico.
«Llevábamos no sé cuánto rato hablando con Don Francisco, que estaba de cumpleaños ese día. Teníamos hasta globos y una torta en el estudio. La cosa era bien patera y de repente se me sale un gesto bien chileno y lo muestran. Pero no fue tan malo. A veces también digo garabatos».
Él le presentó a Marco Enríquez-Ominami
«Yo fui el celestino de Karen Doggenweiler»
Jorge Hevia cuenta que de sus coanimadoras del matinal sólo mantiene una amistad estrecha con Tonka Tomicic y Karen Doggenweiler. Pero los lazos con esta última son especiales. «Yo fui el celestino de la Karen. Yo le presenté a Marco (Enríquez-Ominami). Bueno, en realidad, él me utilizó. Me pidió que hiciera un cameo en un capítulo de «La vida es una lotería», que protagonizó Xica da Silva, pero sólo para que después le presentara a la Karen».
Con Margot Kahl la situación es diferente. «Fuimos muy buenos compañeros de trabajo durante 10 años, pero con el paso del tiempo y los caminos de la vida uno se hace más selectivo y toma rumbos diferentes, aunque en realidad nunca fuimos amigos», confiesa.


