Varó en la zona del río Taiari, en la provincia de Otago y luego falleció
Se sospechaba que el ejemplar de cinco metros de largo era raro por los patrones de color y la forma de su cráneo, pico y dientes.
El ejemplar de cinco metros de largo quedó varado a principios de mes y falleció en la bahía y desde un principio se sospechaba que podía pertenecer a esta extraña especie, por los patrones de color y la forma de su cráneo, pico y dientes. Por lo mismo, las autoridades de conservación locales preservaron en frío el cuerpo de la ballena e hicieron las pruebas necesarias de ADN para determinar que se trataba de la extraña especie.
Como nunca se ha visto viva, los científicos piensan que el hallazgo de este cuerpo puede ayudar a que se conozca más del comportamiento y características de esta ballena.
Seis ejemplares
El hallazgo ocurrió el 4 de julio en la desembocadura del río Taiari, en la provincia de Otago, en la Isla Sur de Nueva Zelanda. Gabe Davies, funcionario del Departamento de Conservación, declaró que es una de las especies de grandes mamíferos menos conocidas, con sólo seis ejemplares documentados en todo el mundo. «Desde el punto de vista científico y de la conservación, esto es enorme», añadió. El departamento dijo que, dado que el espécimen había muerto recientemente, podría convertirse en la primera ballena de la especie en ser disecada.
Anton van Helden, asesor científico del equipo de especies marinas del Departamento de Conservación de Nueva Zelanda, es uno de los expertos mundiales en la ballena de dientes de pala. Según dice «The Guardian», él resucitó a la especie cuando se creía extinguida, y ayudó a darle nombre. «No hay duda de que es esa especie», dijo al diario británico.
Además del elemento de conservación, las autoridades de Nueva Zelanda tienen que considerar el ámbito cultural local, ya que el pueblo maorí de Nueva Zelanda considera las ballenas como un «taonga», es decir un tesoro sagrado. Por lo tanto, los científicos explicaron que después de hacer los estudios, las comunidades maoríes locales participarán en la decisión sobre el destino de la ballena.
Según Kirsten Young, profesora de la Universidad de Exeter, «la identificación de estos mamíferos increíblemente crípticos ha llevado muchos años y un enorme esfuerzo por parte de los investigadores y la población local», dijo a AP. De acuerdo a Young, el nuevo descubrimiento le hace preguntarse: «¿cuántas hay en las profundidades marinas y cómo viven?». La especie se describió por primera vez en 1874, después de que una mandíbula inferior y dos ballenas fueran disecadas.


