Los calameños vencieron 4-1 a Copiapó y el Búfalo se mandó una especial dedicatoria
La figura del partido, eso sí, fue Juan Leiva. Él le dedicó su gol a su esposa por bancarme siempre, dijo.
Era un duelo realmente clave en la lucha por evitar el descenso. Una verdadera final, decían en la previa. Cobreloa, que llegaba a este partido en el penúltimo lugar de la tabla con 24 puntos, recibía en Calama al colista, Copiapó, que sumaba 23 unidades.
El partido prometía y no defraudó. Tuvo cinco goles, dos de los cuales fueron marcados por Javier Parraguez. El Búfalo, que no convertía hace más de dos meses, apareció cuando Cobreloa más lo necesitaba. Primero, pidiendo patear el penal que significó el 2-0 para los loínos. En un duelo con tanta tensión, no era una tarea sencilla. «¿Quién es el valiente que tomó la pelota?», se preguntó el relator, Patricio Barrera.
Parraguez fue quien tomó el balón y lo pateó arriba a su izquierda, mano derecha del portero Nelson Espinoza. Así convirtió en gol la falta de Diego Carrasco sobre Christian Bravo dentro del área, que el VAR llamó a revisar al árbitro Fernando Véjar.
El segundo tanto del ex delantero de Colo Colo y Coquimbo Unido llegó a los 80 minutos por medio de un cabezazo. El ariete apareció en solitario por el segundo palo tras un córner desde la derecha y un pivoteo de Insaurralde a la entrada del área chica, a la altura del primer palo. El 3-1 de los loínos llegó en un momento clave: seis minutos antes, Tobías Figueroa de Copiapó había marcado el descuento de los visitantes.
El autor del doblete realizó una especial dedicatoria tras su gran partido. «Más que a la gente que uno siempre se acuerda, de mi señora, de mis hijos, de mis amigos, de mis papás, de toda la gente que está cerca, quería dedicarle este triunfo a mí, a mí mismo», le dijo a los micrófonos de TNT Sports. «También a mis compañeros, que son los que la han luchado desde comienzo de años. Nosotros somos los que la hemos peleado, y creo que no hay nada más agradable que uno se dé importancia a uno mismo también», añadió Parraguez.
Como figura del partido fue elegido, eso sí, Juan Leiva. El volante del conjunto naranja marcó un golazo a los 39 para el 1-0 de Cobreloa. Tras un córner desde la izquierda del ataque y una serie de despejes, dibujó un disparo desde fuera del área que se metió al ángulo superior derecho del arco de Copiapó. Nada pudo hacer el portero Nelson Espinoza.
«Gracias a Dios se me abrió el arco, lo necesitaba», declaró Leiva en la entrevista post partido. «Se lo dedico a mi señora que siempre está ahí conmigo, que es la que me ha bancado este año, que ha sido un año bastante difícil. Hace mucho tiempo no me salía un gol y este gol es para ella, que la amo, que la adoro, y le agradezco por bancarme siempre. Vamos a luchar hasta el final», prometió la figura del encuentro.
Este importante triunfo alejó a Cobreloa, con 27 puntos, a cuatro unidades de Copiapó, que se quedó en 23 y se hundió en el último lugar de la tabla. Los loínos, eso sí, aún no salen de los puestos de descenso, a pesar de que comparten unidades con Unión La Calera. La culpa es de la mala diferencia de goles de Cobreloa, que tiene -29, mientras que los cementeros sólo -12.
El can «loíno» que entró a enfriar el partido
Corría el minuto 62 cuando un tierno perrito de color blanco con manchas negras se metió a la cancha del estadio Zorros del desierto. Cobreloa ganaba 2-0, así que al conjunto naranja le vinieron bien los segundos en que el can enfrió el partido. El relator Patricio Barrera aprovechó el jocoso momento para narrar la performance del animal sobre el césped y hasta se dio la libertad de bautizarlo. «¡Entró un perro! A correr cachupín, buscando la pelota por la franja derecha del cuadro de Cobreloa. Ahí está, a la caza del balón. ¡Suéltala, suéltala!, le dice a Torres. Quiere agarrar la pelota a toda costa el Loíno. Así le vamos a poner. Buena movilidad el Loíno», relató el Grillo del Gol. «Buena marca también, estaba ahí atosigando al volante de Copiapó, y se va», añadió el periodista de cancha, Felipe Puccio. «Hizo de las suyas el Loíno», agregó Barrera cuando se fue, moviendo la cola y por su propia cuenta, el enérgico can.


