Delantero anotó el gol del empate 1-1 ante Magallanes en la Copa Chile
Es agradable y hermoso poder llegar a una final y haber clasificado a la Libertadores, valoró el técnico Mario Salas.
Patricio Rubio terminó el partido de ida de la semifinal de la Copa Chile algo tristón hace unos días. Pese al triunfo por 2-1 de su equipo, Ñublense, ante Magallanes en Chillán, el atacante de 35 años quedó al debe en su faceta anotadora luego de que le anulasen dos goles por offside. Este domingo, en cambio, Rubio aprovechó una de las pocas opciones que tuvo y la mandó a guardar al fondo del arco defendido por Mathías Bernatene.
Magallanes salió dispuesto a hacer la pega en casa y abrió el marcador a los 26 minutos gracias a un penal convertido por Joaquín Larrivey. Los locales contaron con numerosas chances de convertir pero se toparon con la enorme figura del portero Nicola Pérez, quien a la postre salió escogido la figura del empate 1-1.
Sus atajadas no habrían servido de nada de no ser por el tanto de Rubio, que llegó en el minuto 47, recién iniciado el segundo tiempo. El delantero recibió la pelota afuera del área y no lo pensó dos veces antes de sacar un potente y colocado remate de pierna derecha.
Tras su anotación, Rubio celebró con diferentes gestos, con besos a la cámara incluidos, y más tarde se dedicó a provocar a los rivales. En el minuto 93, por ejemplo, cortó un contragolpe con una falta y en vez de entregar la pelota, la retuvo. Eso causó indignación en los jugadores de Magallanes y hasta el técnico asistente Braulio Leal salió el baile. Le dio un empujón a Rubio y se ganó una tarjeta roja por su exabrupto. Ronald Fuentes, el suspendido entrenador jefe, sólo atino a reírse nervioso en la tribuna del Estadio Municipal Luis Navarro Avilés.
El partido parecía estar próximo a su término cuando sucedió probablemente la jugada más clara del segundo tiempo. Un centro desde la derecha le quedó en los pies a Larrivey, quien definió rápido dentro del área chica. Su grito de gol fue ahogado por otra intervención de Nicola Pérez, esta vez con las piernas. «Uno piensa que Larrivey en el área chica es gol, pero Pérez reaccionó felinamente. Notable atajada», dijo un extasiado Juvenal Olmos en la transmisión de TNT Sports.
El pitazo final dio rienda suelta a las celebraciones de Ñublense sobre el terreno de juego. Los jugadores se reunieron al centro de la cancha y luego fueron a festejar con el puñado de hinchas chillanejos que viajó hasta la capital para apoyar al equipo. Su esfuerzo valió la pena: el club accedió a la final de la Copa Chile ante la U y también aseguró su clasificación a la Copa Libertadores.
Mario Salas también se integró a la algarabía en la mitad de la cancha y aprovechó de dar su visión del partido. «Estoy con sentimientos encontrados. Es agradable y hermoso poder llegar a una final y haber clasificado a la Libertadores. Se le puede ganar a la U, pero va a ser importante cómo lleguemos. Nos toca jugar el miércoles, en tres días más, y ellos vienen de dos semanas de descanso. Es un llamado de atención para reflexionar y que no vuelva a ocurrir», dijo el Comandante.
Nicola Pérez, en tanto, anunció que su renovación con el club está a un paso de sellarse. «Esto es el esfuerzo de todo un grupo. En el torneo fuimos irregulares, pero sabíamos que teníamos esta oportunidad. Con mi familia estamos muy agradecidos de la institución y la ciudad. Ya son casi cuatro años acá así que la renovación está prácticamente lista. Ahora toca seguir mejorando y creciendo. Han sido años buenos y el que viene va a ser mejor», prometió el meta uruguayo.


