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Título/Pie de foto: Rafael Olarra.
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Título/Pie de foto: Pablo Pozo.
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Autor de la Foto: Rubén García
Un ex árbitro, un futbolista profesional y dos cracks dan su visión
Que fue una «jugada temeraria», que «ocurren sin querer» y que las chicas «son muy bonitas».
Sergio Vallejos / Marco Valeria
De acuerdo con Pablo Pozo, presidente de la Comisión de Árbitros de la ANFP, y según los antecedentes presentados, la falta sí existió y la amarilla está bien puesta. «Si el arbitro consideró que la jugada ameritaba una tarjeta amarilla, quiere decir que la infractora fue a la búsqueda del balón de una manera temeraria».
El ex árbitro explica conceptos: «En la reglamentación FIFA, hay jugadas imprudentes, temerarias y de fuerza excesiva. Las imprudentes son aquellas jugadas en que se disputa el balón con velocidad y la falta amerita sólo sanción técnica. La temeraria, además de lo anterior, va acompañada de la posibilidad de dañar al adversario: se castiga con tarjeta amarilla. Y la fuerza excesiva es la que obviamente produce daño y su sanción es la tarjeta roja. Puede ser un planchazo, tacle deslizante, un combo o un codazo».
Para Raúl Ormeño, ex emblema de Colo Colo y recordadísimo por un planchazo que le propinó al brasileño Branco, establece antes que todo que «las chicas en cuestión son muy bonitas y femeninas», y «que con el afán de parecer rudas cometen errores e infracciones».
¿Qué pasó para él? «Al disputar el balón, muchas de estas mujeres van al bulto nomás, sin ver bien adónde van a pegar. Eso pasó».
Rafael Olarra, actual defensa de Audax Italiano y ex seleccionado nacional, señala que «en el fragor de la disputa del balón siempre ocurren este tipo de jugadas, aunque muchas suceden sin querer».
«Cuando en velocidad golpeas el pie del adversario que está anclado en el suelo, inmediatamente el otro jugador cae aparatosamente. Muchos piden expulsiones por juego violento, pero también hay que decir que a veces las caídas son más espectaculares de lo que son, se ven más graves de lo que son», agrega.
-Jhendelyn alegó inocencia.
-Bueno, eso es típico en el fútbol, a veces disculpándose uno se salva de una amarilla. Esta vez eso no pasó.
«Yo no me río cuando muestran en la televisión este tipo de juegos en que las mujeres se caen», parte filosofando Mario Soto, histórico defensa central del Cobreloa más ganador de todos los tiempos. El tipo le quita dramatismo a la jugada: «En este tipo de pichangas siempre ocurren golpes o algunas lesiones, no por mala intención, sino porque les cuesta moverse bien».


