Andrea Rosa del Pino formó lazos con la banda sueca luego de entrevistarlos en enero
Los acompañó en Buenos Aires y en el evento Grado 3 en La Florida: los ha sacado entre fans de aeropuertos y comprado tortas por cumpleaños.
Andrea Rosa del Pino es chilena y lleva años radicada en España como periodista del diario «El Mundo». Desde allí viaja por Europa cubriendo eventos tales como la coronación del rey Carlos III, la boda real de Harry y Meghan, los premios Grammy y el certamen Eurovisión; y suele entrevistar a personajes de la talla de Dua Lipa, Renée Zellweger, Henry Cavill, actores de «Stranger things» y «Game of thrones», entre varios otros sucesos. Por estos días, la comunicadora desempeña una labor fuera de las entrevistas y escribir notas de prensa: es chaperona de la banda sueca A-Teens en su paso por Sudamérica y los acompaña en su presentación que realizaban este sábado en el Estadio Cordep en La Florida, para el evento Grado 3.
El lazo formal con la banda -conformada por Marie Serneholt, Sara Lumholdt, Dhani Lennevald y Amit Paul- comenzó cuando en enero de este año, en la anterior fiesta Grado 3 de enero (que se suspendió en Santiago y se realizó en Concepción), A-Teens también se presentó. Ella estaba en Chile y solicitó una entrevista con ellos con la sede nacional del sello discográfico y se la negaron; «así llamé al sello en Suecia porque los conocía de mis coberturas de Eurovisión, y así me dieron el OK para conversar con ellos. Y yo creo que les llamó mucho la atención que les dije que tenían fans en España y que un diario español se interesara en ellos, y fue la primera entrevista en Europa que dieron luego de su regreso el año pasado, porque los fan clubs que tenían eran más de Latinoamérica».
Luego de Chile, Rosa también se los volvió a topar «de forma distendida» a A-Teens mientras cubría el festival Mighty Hoopla en Londres y en el festival Brava en Madrid. Branko Toledo, presidente del fan club chileno, le sugirió a la banda que ella era buena carta para asistir a los suecos en los días que estuvieran en Santiago y Buenos Aires, donde se presentaron el jueves en el Teatro Grand Rex.
«Me vine de España para acá apostando el todo por el todo, aunque aún no estaba cerrado eso, y estando acá me confirmaron. Y defino que estos días he sido: asistente, mánager, junior y chaperona. He sido el enlace entre todas las partes, como hablo inglés, entre la producción de los festivales, la parte técnica, los hoteles y los fans, para ayudarlos a vivir una experiencia mejor. He sido indispensable».
¿Qué más le ha tocado hacer?
«En Argentina los llevé a comer a los mejores sitios. El jueves fue el cumpleaños de Amit, así que compré una torta. Fuimos a Caminito, a La Boca, a tiendas de fútbol donde hablaban de Messi. Ellos han googleado lugares de Argentina y Chile, y les han enviado muchas recomendaciones y así han decidido donde ir. Y para despistar un poco a los fans, he pedido reservas en varios hoteles y restaurantes».
¿Y en Chile qué han hecho?
«Mira, son muy cuidadosos con su confidencialidad, pero puedo decir que la noche del viernes fueron a comer a un conocido restaurante de la zona oriente con una linda vista al Costanera Center, jajajá. No les gusta publicar en redes sociales en tiempo real. En esta pasada querían ir a sitios turísticos. A mí me habría gustado llevarlos a una viña en Casablanca, pero los tiempos no dieron y el domingo se van. Pero su voluntad es volver a Chile, Argentina y Brasil, y me encantaría que me volvieran a llamar».
¿Qué ha sido lo más difícil de su labor con ellos?
«Sacarlos de los aeropuertos y meterlos en la van, porque no andan con guardias, entonces yo soy la que les dice a los fanáticos que los dejen avanzar. Esos han sido mis momentos más Agente 007».
¿Usted es fan de ellos?
«Mucho. Hay un dicho: nunca conozcas a tus ídolos. Yo he conocido a muchos: a varias Spice Girls, a Backstreet Boys, y siempre es impactante. Pero la primera persona con la que trabajé fuera de entrevistas fue Fey, y fue una experiencia muy fácil, como caminar sobre nubes. Entonces ahora mi sueño de infancia se volvió mi desafío profesional más grande».


