Por lo general crean sociedades de papel y luego fraccionan los dineros para no generar sospechas
Christian Nino-Moris dice que es relativamente fácil adquirir criptomonedas y enviarlas al extranjero.
El lavado de activos, explica el perito contable, auditor forense y miembro del Colegio de Criminalistas de Chile, Christian Nino-Moris, «es la estrategia que utiliza el crimen organizado para darle una apariencia legítima a ingresos obtenidos ilegalmente».
El modelo estándar de blanqueo de dinero, agrega, consta de tres etapas, aunque hay variaciones. A la primera etapa se le llama Colocación, que es el ingreso de las ganancias ilegítimas al sistema financiero.
«Para ello se crean sociedades de papel o fantasma, constituidas por dos personas, si acaso, generalmente testaferros, donde a veces no hay ni oficinas ni empleados», explica Nino-Moris. «Luego, esta sociedad de papel va a una entidad bancaria o financiera y saca una cuenta corriente. Los requisitos para que una sociedad obtenga una cuenta corriente varía de un banco a otro y muchas veces las organizaciones criminales contratan a un experto contable que maquilla balances o cosas similares, para facilitar la aprobación de la apertura de la cuenta».
El segundo paso, prosigue el auditor forense, es la llamada Estratificación, que es la realización de múltiples transacciones menores para dificultar el rastreo del dinero. Una táctica típica de esto es el fraccionamiento, que consiste en hacer transacciones en pequeños montos para que no se activen las alertas automáticas de la Comisión para el Mercado Financiero o CMF u otros organismos fiscalizadores, que se activarían si los montos fuesen mayores.
«Una característica clásica de las sociedades de papel provenientes del crimen organizado es que de un día para otro suelen ingresar millones y a veces miles de millones de pesos a sus cuentas corrientes», explica Nino-Moris. «A veces estos sujetos incluso hasta pagan impuestos para darle más apariencia de legalidad a los dineros».
«Pero lo que me llama la atención de este caso, el del Tren de Aragua», advierte, «es que en una de las sociedades hayan ingresado 58 mil millones de pesos. Cuando eso ocurre, cuando existe este nivel de movimiento de dinero en una sociedad nueva, de inmediato debiera generarse una alerta desde la Unidad de Análisis Financiero (UAF) hacia la fiscalía, porque tienen contacto directo. Porque el monto es demasiado sospechoso. En una automotora, por ejemplo, que es un rubro típico usado por los delincuentes para blanquear dinero, que ingresen diez millones de dólares en un año, es demasiado en comparación a lo que ingresa en una automotora normal. ¿Ocurrió la alerta en este caso? No lo sabemos aún».
Y el tercer paso en el lavado de activos, es la llamada Integración, que es la reinserción de los fondos ilegales a la economía formal. «Lo que hacen aquí es comprar bienes raíces y vehículos los que después muchas veces revenden, a precio de mercado en ciertas ocasiones y otras a un precio menor, para obtener dinero legítimo lo más rápido posible». Pero en el caso del Tren de Aragua hay una variante importante, advierte Nino-Moris: «Es la compra de criptoactivos o criptomonedas».
Es más fácil
«Hay muchos mecanismos para transformar el dinero que tengo en una cuenta corriente en criptomonedas», explica el perito contable. «Principalmente los delincuentes utilizan plataformas internacionales, algunas de ellas asociadas a casas de apuestas, en donde eligen el tipo de moneda digital que comprar».
Nino-Moris dice que el mundo de las criptomonedas en Chile aún tiene muchos vacíos y los delincuentes trasnacionales aprovechan esta «insuficiente de control» para mandar dinero al exterior, «porque es bastante más fácil que hacerlo entre bancos, además que hay una menor trazabilidad».
«La fiscalización y alerta del sistema financiero chileno de movimientos de dinero sospechosos es bastante bueno, tiene un estándar europeo», asegura el perito contable. «Pero no hay tantos controles con los criptoactivos, hay vacíos».
Sin embargo, dice, «y esto también es bastante extraño», aquí de todas maneras debió activarse una alerta por la cantidad de dinero que salió de circulación. «Si yo, como banco, veo que una sociedad que tiene una cuenta corriente con 58 mil millones de pesos y luego veo que no tiene nada (porque compró criptomonedas, como en este caso), también debiera generarse una alerta en la UAF. ¿Qué pasó con los bancos donde esta gente tenía las cuentas corrientes?», se pregunta


