Comieron asado al palo y bailaron con la Banda Conmoción
Sorpresivamente el gobernante apareció en la ceremonia místico-civil-religiosa de la pareja. Entre los invitados hubo una buena mezcla de políticos y actores.
Estaban medio peleados. Distanciados por lo menos, especialmente desde que fue nominado el gabinete. Pero anoche Andrés Allamand y el Presidente Sebastián Piñera se dieron la mano, compartieron como viejos camaradas y hasta celebraron un rato.
El milagro lo provocó el matrimonio de Ignacia (hija del senador) y Tiago Correa, una celebración que mezcló lo religioso con lo místico, algunas tradiciones chilenas con otras brasileñas y que unió a lo más granado de la política con lo más pirulo de la farándula nuestra de cada día en la comuna de Nos.
El mandatario había dicho que no iba al matrimonio por problemas en su agenda, pero faltando cinco minutos para las 20 horas dio la sorpresa y llegó de copiloto en una camioneta Hyundai. Atrás iba su esposa Cecilia Morel. Ninguno habló a la entrada del polvoriento camino de Casa Nos, propiedad de Silvia Correa, una tía de la familia de la novia.
Eso sí, el gobernante sólo estuvo invitado a la cena y posterior fiesta y no al matrimonio civil, que les paró los pelos a los pocos que sí estuvieron convidados. Porque aunque el rito convocaba a políticos de corbata, los novios no pudieron evitar esa naturaleza medio hippie que los unió el 2007.
Bajo una carpa adornada con flores blancas, estrellas de papel y muchas velas, apareció Tiago a esperar a su amada actriz con un terno satinado de Catalina Musalem. Bien brillante. Rubia como es y envuelta en un modelo tipo Belle Epoque, sin espalda, de la misma diseñadora, apareció Ignacia. Ahí aceptaron ante la Ley y hubo una breve ceremonia religiosa.
Pero para darle el toque místico, mientras cantaba un coro en portugués, porque Tiago es brasileño, hicieron el rito de los 4 elementos, que incluyó agua, fuego, aire y tierra y una bendición de anillos en la que invocaron a la Pachamama.
Juntos y no revueltos
A la primera ceremonia sólo llegaron 80 invitados, que incluían al numeroso clan Allamand y a algunos actores como Willy Semler, Elisa Zulueta y Fernanda Urrejola, quien se topó con su ex, Fernando Lasalvia, quien hoy es pololo de Olivia, hermana de la festejada.
Pasadas las ocho de la noche comenzó a llegar el resto de los 450 invitados a la fiesta. Ahí se unió la política con la bohemia actoral. Soledad Alvear, Juan Antonio Coloma, Andrés Chadwick, Alberto Espina, Eduardo Aninat y el Primer Mandatario se mezclaron con los ternos pitillos y pintas estrafalarias de Héctor Morales, Paz Bascuñán, Boris Quercia, Antonia Santa María y Manuela Martelli, que fue la última en llegar y que casi no la dejan entrar porque no estaba en la lista de invitados.
Allí todos compartieron un asado al palo y un buffet de ensaladas a cargo de los banqueteros Pablo Bagnara y Francesca Margozzini. Y para el baile, música de Banda Conmoción.
3 años de pololeo sumó la parejita de actores antes de dar el paso.


