Incluso ya le tiene un nuevo nombre: Dakar Argentina-Chile
A Sebastián Piñera poco le importó que la moto que le llevaron los organizadores del próximo París- Dakar le quedara grande. Luego de reunirse con el director general de la prueba, Etienne Lavigne, y de manifestar su deseo de que el rally cambie su nombre a “Dakar Argentina-Chile”, el Presidente no se quedó tranquilo hasta que se logró montar a la máquina.
Aunque una vez arriba el mandatario no ocultó su felicidad, tanto sus guardaespaldas como la vocera Ena von Baer sentían todo lo contrario, sobre todo porque miraban con preocupación como colgaban las piernas de Piñera, quien, en caso de caer, no habría podido sostener el peso de la máquina.
Pero ese no fue el único chascarro de la cita. Minutos antes el piloto chileno Felipe Prohens pasó el bochorno de su vida, cuando producto de los nervios no supo si darle la mano o un beso al Presidente.
“¿Qué? ¿Acaso quiere que le dé un besito?”, lo palanqueó Piñera. Rojo como tomate, al famoso motoquero no le quedó más que reírse.
Después de todo, no todos los días un Presidente niega un beso.


