Camioneros piden reunión urgente con el Gobierno ante nueva alza de combustibles
La menor disponibilidad de refinación, las restricciones de exportación y una demanda que no disminuye explican la diferencia.
Las proyecciones de diversos economistas estiman que esta semana el diésel podría aumentar cerca de $100 por litro. Los principales gremios de camioneros del país se declararon en alerta ante la nueva alza de combustibles prevista para este jueves 1 de octubre. Los directorios de la Confederación Nacional del Transporte de Carga (CNTC) y la Confederación Nacional de Dueños de Camiones (CNDC) se reunieron este lunes para analizar el escenario y solicitar una audiencia urgente con el Gobierno. La preocupación es especialmente por el diésel, que podría saltar en su precio en cerca de $100 por litro, bastante más que las bencinas, que se estima alrededor de 39 pesos.
Sergio Pérez, presidente de la CNTC, advierte que los pequeños transportistas son los más perjudicados, porque no cuentan con contratos que permitan ajustar automáticamente sus tarifas. «Vamos a solicitar al Gobierno que nos reciba, en lo posible hoy día mismo, que se nos informe cuáles son las medidas paliativas o correctivas», señala. El dirigente plantea revisar el impuesto específico y el papel de ENAP. Juan Araya, presidente de la CNDC, también pide soluciones y, consultado sobre un eventual paro, señala que primero deben conversar con sus bases.
La inquietud tiene fundamentos. Según Ignacio Mieres, head of research de la aplicación de inversiones XTB, a comienzos de 2026 el diésel costaba cerca de $995 por litro en Chile. En abril llegó a $1.560 y posteriormente comenzó a retroceder hasta los $1.436 registrados este 28 de septiembre. Pese a esa moderación, acumula un incremento de 44,5% respecto de enero.
Las bencinas también se encarecieron, pero bastante menos. La gasolina de 93 octanos llegó a $1.523, la de 95 a $1.555 y la de 97 a $1.589, con aumentos cercanos al 24% desde comienzos de año. Entonces, ¿Qué hace que el diésel prácticamente duplica alzas de la gasolina si ambos combustibles provienen del mismo petróleo?
Mieres explica que, cuando comenzó la guerra en Medio Oriente, la principal preocupación era la disponibilidad de petróleo crudo por el cierre del estrecho de Ormuz. Sin embargo, ese riesgo comenzó a contenerse mediante rutas alternativas, la utilización de reservas estratégicas y una menor demanda de China. El problema se trasladó entonces a otra etapa de la cadena productiva: la refinación.
El petróleo debe procesarse en refinerías para obtener gasolina, diésel y otros derivados. Y es precisamente en esa transformación donde se está produciendo el mayor desequilibrio. Los ataques ucranianos contra refinerías rusas redujeron la producción de Rusia, uno de los principales exportadores mundiales de diésel, que además restringió sus envíos al exterior. Esa menor oferta debe ser compensada por otras instalaciones, particularmente las estadounidenses, que ya operan cerca de su capacidad máxima.
Juan Ortiz, economista senior del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, explica que se trata de un fenómeno mundial. «Si uno analiza la variación del precio del diésel desde el inicio del conflicto armado en Medio Oriente respecto al incremento en el precio de la gasolina, persistentemente el incremento en el precio del diésel ha sido mayor», señala.
El economista sostiene que producir cantidades adicionales de combustible cuando las refinerías están trabajando cerca de su capacidad máxima resulta más costoso. A ello se suman las restricciones de exportación y la menor disponibilidad de petróleo en determinados mercados.
Ortiz menciona los casos de Japón y Corea del Sur, países dependientes del suministro de crudo de Medio Oriente. Ante las dificultades de abastecimiento, han debido recurrir a reservas estratégicas y destinar una mayor proporción de su producción de combustibles al consumo interno, reduciendo sus exportaciones.
Pero hay otra característica que diferencia al diésel de las bencinas: su demanda es mucho menos sensible a los aumentos de precios. Un automovilista puede disminuir sus viajes o utilizar transporte público cuando sube la gasolina. En cambio, un camión que transporta alimentos, una maquinaria minera o un tractor agrícola difícilmente pueden dejar de operar o cambiar de combustible de un día para otro.
Ortiz explica que esa escasa posibilidad de sustitución provoca que las restricciones de oferta se traduzcan principalmente en mayores precios, porque el consumo no disminuye en la misma proporción.
Víctor Silva, académico de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago, añade otro antecedente: el margen internacional de refinación del diésel supera actualmente los US$100 por barril, cuando habitualmente se mueve entre US$10 y US$30.
Ese margen representa la diferencia entre el valor del combustible refinado y el petróleo crudo utilizado para producirlo. No corresponde exclusivamente al costo de operación de una refinería, sino que también refleja la escasez del producto y las condiciones del mercado.
«El problema del diésel ya no es solo el crudo, sino la capacidad de refinarlo», resume Silva, quien estima que este jueves la gasolina de 93 octanos podría subir entre $34 y $40 por litro, mientras la de 97 aumentaría entre $34 y $42. Para el diésel proyecta un incremento de entre $90 y $110 por litro.
El riesgo para Chile
Ortiz advierte que Chile enfrenta una vulnerabilidad adicional: su dependencia del combustible importado. Según sus estimaciones, más del 90% del diésel que compra en el exterior proviene de Estados Unidos.
Por eso, una eventual restricción estadounidense a las exportaciones obligaría a buscar nuevos proveedores, posiblemente en Asia, donde también existe una fuerte competencia por el combustible. El economista agrega que el sistema chileno de precios considera la paridad de importación, por lo que el encarecimiento internacional termina transmitiéndose al mercado nacional.
El Mepco, mecanismo que permite moderar las variaciones de precios, también hace su tarea para que el golpe no sea catastrófico. Ortiz calcula que, sin su intervención, el diésel enfrentaría un alza de $400 por litro este jueves si no actuara al mecanismo, pero será de 100 pesos.


