Ya no es sólo un tema de niños
Preocupación por la imagen, mayor poder adquisitivo de la gente y una oferta más variada explican en parte este fenómeno.
Definitivo, ya no es un tema de niños ni de adolescentes. «Sí, me puse frenillos porque ahora puedo pagar un tratamiento», dice el ingeniero civil Carlos Jaramillo, de 33 años. Lleva un poco más de un año con los brackets de cerámica, que se notan menos que los típicos metálicos y cuenta riéndose que «la ensalada de dientes que tenía en la boca siempre me incomodó».
A Lorena Navarrete, 27 años, ejecutiva bancaria, le empezaron a salir las muelas del juicio y notó aún más la mala alineación de sus dientes. Una vez que sus ingresos podían responder al alto financiamiento que demandan los frenillos, se los puso enseguida. «Siempre admire a la gente que tenía la dentadura perfecta», cuenta.
Fernando Sánchez a los 47 años se atrevió a colocárselos porque quiso arreglarse «un canino y un molar que los tenía dado vueltas». Lo curioso es que sus hijos de 19 y 15, que ya usaban brackets, quienes lo taparon a tallas por su atrevimiento: «Me decían que no se me notaba el problema. Pero a mí me molestaba y decidí ponérmelos».
Y aunque los tratamientos que, en promedio, duran dos años no son una ganga (valen hasta 2,5 millones de pesos), los adultos se lo hacen por varios fenómenos: «Hay más información, internet se la entrega y cada vez saben más que usar frenillos no es algo de niños. Acá se han puesto frenillos personas de 60 años», dice Eduardo Álvarez, de Gar Ortodoncia. Su colega Víctor Rico agrega que la gente está buscando verse bien y que una linda sonrisa le ayuda a ese objetivo.
Pero este fenómeno del adulto con frenillos también se explica por la mayor cantidad de oferta, con técnicas casi invisibles (ver nota de precios). «Ya son sólo metálicos, que frenaba al adulto a colocárselos. Ahora son más estéticos», agrega Leonor González, ortodoncista de Clínica Laserdent.
La mayor parte de consultas y clínicas se ubica en el sector oriente de Santiago, una de las pocas del poniente está en Las Rejas y se llama Instituto Chileno de Ortodoncia. Pese a estar en un sector con menor poder adquisitivo igual la demanda es alta. «Acá vienen de todas partes de Santiago y de regiones, hasta de Isla de Pascua», dice Miguel Soto, quien asegura que tiene como un millar de pacientes y cerca del 70% son sobre los 21 años.
Para Giovanna Elzo, secretaria general de la Sociedad de Ortodoncia de Chile, no hay duda de que hoy está pasando la misma cantidad de adultos y niños por las consultas de ortodoncistas, los cuales también han subido en número. «En el año 92 había asociados unos 200, ahora somos más de 600», cuenta.
-Rosemarie Segura
Fíjese, quedó con una linda sonrisa
Rosemarie Segura, ex chica Mekano y de Calle 7, se hizo un tratamiento en la Clínica Laserdent, a los 21 años. Dice que, antes de ponerse implantes mamarios, mejoró sus dientes «La imagen en la televisión es importante. No tenía una bonita sonrisa y, tras un largo tratamiento, ahora me río con ganas», comenta. Recomienda ser cuidadoso con la higiene: «Me lavaba los dientes como 4 a 5 veces al día y no sentía grandes molestias»..
-Distintos tratamientos y precios
1 Frenillos metálicos: son los más típicos y económicos. En promedio un tratamiento de dos años cuesta 800 mil pesos.
2 Frenillos de cerámica : son los más usados por los adultos porque se mimetizan con el color de los dientes. Este tratamiento en promedio cuesta 1,3 millones de pesos.
3 Lingual se llama este frenillo fijo de metal que se coloca detrás de los dientes. Son hechos a la medida en EE.UU. y Alemania. Vale cerca de $2,5 millones.
4 Invisaling corrige los dientes con una serie de alineadores transparentes removibles. Un tratamiento cuesta cerca de 2 millones de pesos.


