El alquiler de un dormitorio en el sector oriente supera los $400.000 mensuales
Los datos adjuntos en esta crónica muestran cómo se comporta el valor de las habitaciones que se arriendan en el Gran Santiago. La información fue aportada por la plataforma especializada en renta compartida Busco Roomie, que cuenta con más de 1.800 publicaciones en su portal. Los precios más altos los tienen las comunas del sector oriente, donde los departamentos son más espaciosos en términos de superficie y se ubican en mejores edificios en cuanto a terminaciones y amenidades.
También responde a la demanda que hay por vivir en estas zonas por su prestigio y estándar de vida. Son propiedades que tienen una cuota de dividendo bastante elevada y eso hace que el canon de arriendo se ajuste a este ítem. En Vitacura, por ejemplo, las habitaciones tienen un precio promedio de $436.000; Lo Barnechea, $434.000, y Las Condes, $415.000.
Esos sectores, además, han visto crecer su concentración de oficinas. Jóvenes que recién comienzan su vida laboral buscan cercanía con su lugar de trabajo y evitan costos en dinero y en tiempo asociados al transporte.
Experiencia roomie
El arquitecto José Manuel Villegas (31) quiso compartir su hogar por una cuestión de ahorro. Vive en un departamento de tres dormitorios y tres baños en Providencia. Como tenía una habitación libre (la otra también la arrienda), decidió subir un aviso en un grupo de Facebook. El alquiler con baño privado tiene un costo de $500.000 y considera los gastos comunes y las cuentas básicas.
«Puedo pagar mi departamento solo, pero la verdad es que $500.000 extras mensuales le vienen bien a cualquiera. No estoy arrendando un dormitorio, lo que busco es compartir. Todo lo que hay adentro del inmueble se puede usar, para no sentirse circunscrito solo a tu dormitorio», aclara.
Su perfil de arrendatarios lo componen universitarios terminando su carrera o profesionales.
«Me gusta la gente responsable, tranquila, ordenada y confiable. Para mí es más cómodo compartir el departamento con hombres», cuenta.
Daniela Gutiérrez (27), quien trabaja como analista, buscó una habitación en Las Condes para estar cerca de su trabajo.
«Me estoy independizando de a poco, ya que vivir sola se hace complicado por los precios, sobre todo siendo estudiante y costeando mi carrera. Pago $350.000 por una habitación con baño privado en un lugar tranquilo y seguro. La familia con la que vivo ha sido súper acogedora», cuenta.
De acuerdo a datos de la plataforma Toctoc, un arriendo de un departamento de un dormitorio y un baño tiene un costo inferior a los $400.000 en diez comunas; entre ellas, Macul, con un valor de $361.275; La Florida, $325.917; Recoleta, $310.210; San Joaquín, $306.283; San Miguel, $294.503; y Santiago, con un valor de arriendo que promedia los $282.723.
«Cuando buscaba con quién compartir pensaba en alguien que pueda convivir de forma tranquila y respetuosa. Idealmente alguien ordenado/a, responsable y con buena onda. No buscaba ambiente de carrete, pero sí que se pueda compartir de vez en cuando», comenta la joven.
La oferta
Paulo Gatica Yepsen, fundador de la plataforma Busco Roomie, dice que la mayor oferta de habitaciones para compartir se concentra en Santiago Centro, Ñuñoa y Providencia.
«Son las comunas donde más gente busca y ofrece. Tienen una gran demanda estudiantil y laboral, dado que combinan buena conectividad, transporte público y acceso a universidades y trabajos. Al mismo tiempo, los arriendos en estas comunas son altos y compartir gastos se vuelve la forma más accesible de vivir allí», precisa.
Generalmente son jóvenes de entre 20 y 35 años quienes buscan arrendar una habitación.
«Son profesionales y estudiantes que priorizan ubicación y precio. Quien viene de regiones o del extranjero busca estar cerca de una estación de Metro, en un barrio con servicios y vida urbana. Muchos buscan independizarse, ahorrar y, al mismo tiempo, vivir en sectores bien conectados sin tener que pagar un arriendo completo solos».
¿Qué tan común se ha vuelto esta práctica de compartir con extraños?
«Hoy es una práctica normalizada. Ocurre que los precios de los arriendos suben más rápido que los sueldos. Compartir con extraños se transformó en una solución práctica: permite acceder a barrios centrales y mantener un buen estándar de vida pagando menos. Además, mucha gente ve en esto una oportunidad de socializar y crear redes».


