Premio mundial de matemáticas orienta a estudiantes que les gustan los números

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Es una pasión y un trabajo, define Claudio Muñoz, ganador del Ramanujan 2025

Su trayectoria mezcla astronomía, ingeniería y un doctorado que lo llevó a investigar ecuaciones.

El primer recuerdo de Claudio Muñoz con las matemáticas es no saber restar números de tres cifras y obtener, según recuerda, «un 1 o un 2» en una prueba. Hoy, en un giro total, el académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile acaba de recibir el prestigioso Premio Ramanujan 2025, otorgado por el ICTP (Centro Internacional de Física Teórica) y la IMU (Unión Matemática Internacional).
Muñoz es el primer chileno en obtener esta distinción, que reconoce a jóvenes matemáticos de países en desarrollo que han realizado aportes destacados a su disciplina. «Fue un camino súper largo de años y años. No necesariamente fue de un 0 a un 1. No fue nada mágico, sino que más bien puro aprendizaje», subraya.
Antes de estudiar Matemáticas, cuenta, estuvo dividido entre esa área y la astronomía, porque siempre le atrajo la posibilidad de entender el universo y sus límites. Su dilema se alargó: terminó sacando la Licenciatura en Astronomía y luego la Ingeniería en Matemáticas cuando vislumbró un camino profesional claro. «Saber que podría seguir aprendiendo más y que ese aprendizaje me permitiría también subsistir fue a la vez relajante y natural», confiesa. Actualmente es PhD.
En su caso, el galardón distingue sus avances en el estudio de ecuaciones diferenciales parciales, herramientas que permiten describir fenómenos como ondas, luz o dinámicas en fluidos.
Consejo experto
Si alguien tiene pasión por las matemáticas, aconseja Claudio Muñoz, lo mejor es entrar a una carrera que le permita desarrollarla, pero también dejar espacio para conocerse y cambiar de rumbo si en algún momento esa motivación fluctúa.
Por eso recomienda el plan común de Ingeniería y Ciencias de la Universidad de Chile: «Entras sin casarte de inmediato con las matemáticas y vas tomando cursos que te muestran distintas opciones. Si realmente te gustan, las vas a aprender, y si en algún punto sientes que no quieres seguir por ahí, puedes continuar en una ingeniería que use mucha matemática y que también te guste».
Se define a su premio como «el Oscar de las matemáticas»: ¿cuál sería la categoría que ganó?
«En matemática hay varios premios para gente de una edad menor a algo, por ejemplo, menor de 40 o 45 años. Una analogía razonable, aunque no sé si muy correcta, sería el premio a la mejor película internacional: estás viendo esencialmente todo el trabajo de mucha gente de muchos países que tienen todos los problemas posibles y no tienen mucho dinero».
¿Ha cambiado su forma de pensar las matemáticas desde que era estudiante?
«Muchísimo. Hoy veo la matemática además de una pasión como un trabajo, y lo es en muchos sentidos. Primero debes formar personas, traspasar tu conocimiento. Realizamos viajes constantes de investigación aparte de la docencia. Nuestra labor es mucho más profesionalizada y sinérgica. A veces hay tiempo para aprender algo diferente, meditar un problema sin resolver muy complicado, pero esos tiempos son escasos y, cuando aparecen, hay que aprovecharlos».
¿Qué es destacar en matemáticas para usted?
 
«Para mí, y pienso que para muchos colegas, destacar es hacer el trabajo bien y correctamente. ¿Cuál es nuestro trabajo? Hacer investigación en matemáticas. Crear nuevos teoremas, nuevas estructuras de investigación. Destacar para mí significa entregar: que una porción muy relevante de la población tenga el mejor desarrollo posible en matemáticas. Eso significa que la gente que realiza investigación debe formar a la gente productiva y así trasladar conocimiento paso a paso».
 
¿Qué aconseja a jóvenes que sienten pasión por las matemáticas pero no saben hacia dónde orientarla? 
«Que no se desanimen si ven la matemática básica, la que se enseña en la universidad en los primeros años, como inaccesible. Es cierto que tiene un aire árido y tal vez no muy amigable, pero creo que la matemática actual, la que trabajamos en el día a día, es mucho más emocionante y diversa. Por ejemplo, en Data Science, Modelamiento Computacional».
 
¿Por qué entonces hay que aprender matemáticas crudas? 

«La clave de esos primeros años, y de la matemática que se aprende ahí, es desarrollar espíritu crítico, riguroso y estructurado, aparte de conocer la base de todo lo que rodea a la matemática actual. Raya para la suma, les aconsejo no amilanarse porque lo que viene es mucho más entretenido y mejor».

«La clave de esos primeros años de estudio es desarrollar espíritu crítico, riguroso y estructurado», Claudio Muñoz

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