Las empresas le están haciendo el quite a profesionales sin habilidades blandas
Reclutadoras confirman que hoy se priorizan talentos como resolver problemas sin perder la calma y organizar bien el tiempo.
Las universidades no sólo se están preocupando de que sus estudiantes salgan bien preparados académicamente, sino también los están ayudando a desarrollar habilidades blandas. «Antes lo técnico pesaba más; ahora se valora con fuerza la capacidad de los recién titulados para integrarse rápidamente a entornos digitales, híbridos y cambiantes», explica María Jesús García-Huidobro, gerenta de Desarrollo de Negocios de Trabajando.com.
Coincide Bárbara Cisterna, directora de negocios de la reclutadora Randstad Chile: hoy se busca un conjunto de habilidades blandas que «han pasado de ser complementarias a transformarse en criterios decisivos para contratar; son las que marcan la diferencia al evaluar el potencial, la adaptabilidad y la proyección de un joven profesional».
¿Qué se busca hoy? «Se están priorizando habilidades como adaptabilidad, comunicación efectiva, flexibilidad y resiliencia», señala García-Huidobro. Suma el trabajo en equipo, proactividad y capacidad resolutiva, creatividad e innovación y hasta la organización y gestión del tiempo.
Advierte que las empresas necesitan jóvenes que puedan adaptarse, colaborar en entornos híbridos, comunicarse con claridad y resolver problemas en contextos inciertos: «En un escenario donde las tareas técnicas evolucionan constantemente, las habilidades blandas aseguran empleabilidad, integración rápida a los equipos y capacidad para responder a desafíos que no están en los libros ni en la formación tradicional», asegura.
Por lo mismo, Cisterna valora que muchas universidades estén integrando estas habilidades a través de trabajo en proyectos reales y espacios de aprendizaje vinculados a la resolución de problemas: «La tendencia es clara: preparar a los estudiantes no solo en lo técnico, sino también en las habilidades necesarias para desenvolverse en un entorno laboral complejo, cambiante y cada vez más tecnológico».
Talento transversal
Jorge Tricio, director de docencia de la Universidad de los Andes, aclara que las habilidades blandas más valoradas han ido evolucionando: «En el informe Future of Jobs 2025 del Foro Económico Mundial se muestra un gran cambio desde 2016, cuando la resolución de problemas era lo más importante para 36% de los trabajos. Ahora, el pensamiento analítico es la habilidad número uno, esencial para 69% de las empresas, seguido de cerca por la creatividad con 57%».
En su plantel tienen el programa Habilidades Transversales Clave, que promueve la formación en juicio ético, creatividad o alfabetización tecnológica. «Priorizamos habilidades que definen el propósito de la formación profesional; cómo aplicar el razonamiento analítico y creativo para actuar con juicio; cómo colaborar, comunicar, investigar, interpretar y adaptarse; y con qué medios, integrando datos, analizando información proporcionada por la IA y nuevas tecnologías», detalla Tricio.
Para consolidar el desarrollo de estas habilidades, destaca, la universidad ha establecido que su enseñanza y evaluación se incorporen a las asignaturas tanto disciplinares como de formación general, vinculando así el desarrollo de cada habilidad con la práctica de la propia disciplina.
Por su lado, Florencia Jofré, vicerrectora académica de la Universidad del Desarrollo, cuenta que han incorporado cambios curriculares que fortalecen habilidades blandas esenciales, como comunicación efectiva y pensamiento crítico a través de cursos obligatorios en todas las carreras: «Esto los ayuda a transmitir de la mejor forma posible sus ideas y proyectos, pero además hacerse más preguntas e intercambiar ideas, a través de un diálogo sano que fomente el respeto y la tolerancia».
También han integrado la transformación digital en cada plan de estudios y reforzado la formación y cursos disciplinares en inglés. «En forma permanente estamos recibiendo retroalimentación de empleadores, egresados y centros de prácticas, lo que nos permite ir ajustando nuestras acciones para desarrollar estas competencias», recalca.
Son avances importantes, opina García- Huidobro, pero hay que apurar el paso: «La educación superior debe acelerar la integración de habilidades blandas como competencias evaluables y profundizar la vinculación empresa-academia». Según un estudio de Trabajando.com, siete de cada ocho jóvenes consideran importante trabajar en su ámbito antes de terminar la carrera para entender mejor el mercado y desarrollar competencias relevantes antes de su titulación.
¿Qué pasa si estas competencias no se abordan? «Se nota mucho cuando un recién titulado no ha desarrollado estas habilidades blandas», advierte Cisterna: «Se refleja en que tiene dificultades para trabajar en equipo, baja capacidad para resolver problemas por sí mismo, poca claridad al comunicar ideas o falta de autogestión. Esto impacta directamente en su empleabilidad y en la confianza que los equipos pueden depositar en su desempeño».
«Se nota mucho cuando un recién titulado no ha desarrollado habilidades blandas», Bárbara Cisterna