Siguen los acercamientos entre Kel y su madre.
Kel Calderón juró como abogada este viernes y su madre, Raquel Argandoña, subió una foto a sus redes sociales, mostrando el orgullo que la embarga y el amor que le profesa a su hija. Esa reacción no debería ser noticia si no fuera por lo alejadas que estuvieron luego de que ese fatídico 11 de agosto de hace cuatro años ya, cuando el hermano de Kel y retoño de Raquel, Hernán Calderón, atacó a su homónimo padre. Raquel tomó partido por su regalón, Hernancito, y Kel por papá, congelando su relación con mamá.
El primer paso a algo parecido a un cese de las hostilidades en esta mediática «guerra fría» familiar tuvo lugar a fines de enero pasado, cuando Raquel Argandoña terminó internada en una clínica santiaguina por una obstrucción intestinal severa. La nueva abogada se preocupó y le mandó a su madre flores y una tarjeta deseándole una pronta recuperación.
Seguir acercándose depende de ellas y sobre todo de Kel, que como no sabe en carne propia lo potente que es la maternidad no le perdona a Raquel que no le hiciera la cruz a su hijo en una situación tan dramática y compleja como la vivida el 2020.
De no existir este avenimiento de las partes quedarán condenadas a verse sólo cuando una de ellas sufra otro accidente o logre algo muy importante, lo que no deja de ser injusto para la historia de estas dos mujeres que siempre marcharon juntas por la vida, ya sea viviendo bajo el mismo techo (con la excepción del lapso en que cambió la custodia, lo que fue una herida tremenda para el corazón de la Quintrala) o realizando proyectos televisivos como el docurreality «Las Argandoña», lo más cerca que hemos estado por estas latitudes de «Las Kardashian». El tiempo es un concepto fascinante, pero si algo malo tiene es que no vuelve.


