Tal como aseguró el fabricante del yate de lujo, la tripulación tuvo 16 minutos para actuar
La fiscalía de Termini Imerese baraja la hipótesis de un homicidio involuntario. El último cuerpo fue rescatado este viernes.
«La tortura duró 16 minutos. No se cayó en un minuto, como han dicho algunos. Se cayó en 16. Pueden verlo en los gráficos y en la tabla de seguimiento de AIS», había asegurado este jueves a «Financial Times» Giovanni Costantino, CEO de Perini Navi, compañía asentada en Viareggio, Italia, que construyó el superyate de lujo que naufragó la madrugada del lunes en las costas de Sicilia.
Sus palabras marcaron un antes y un después en la investigación italiana, pues desde su testimonio se baraja la hipótesis de «homicidio involuntario» y se plantea que la tripulación podría haber cometido una serie de errores, como lo afirmó Constantino, que llevaron a la muerte a siete personas, entre ellas Hannah Lynch, hija del dueño del yate y última rescatada durante la mañana de este viernes, consignó «The Sun».
¿Qué pasó en esos minutos fatales antes que el yate terminara a 50 metros de profundidad? Eso fue lo que reveló este viernes el periódico local «Corriere della Sera», quien tuvo acceso al AIS, el sistema de identificación automática satelital que controla el tráfico marítimo de todo el mundo, detalló «20 Minutos».
16 minutos
Fue la propia compañía fabricante del velero -botado en 2008 y diseñado por el arquitecto naval Ron Holland- la que entregó los datos a la fiscalía de Termini Imerese: las distancias recorridas del Bayesian, los movimientos y rotaciones del yate, la hora en que llegó la tormenta y la velocidad del viento entre las 3:50 y las 4:06 horas del lunes, los últimos 16 minutos en que la embarcación se mantuvo a flote y el tiempo que tuvo la tripulación «para ponerse a salvo, hacer sonar la alarma, tratar de evitar el hundimiento y la muerte» publicó el diario italiano.
3:50 horas. Comienza la tragedia. Según los documentos recopilados por los fiscales, a las 3:50 de la madrugada del lunes, la tormenta tomó fuerza y la tromba marina azotó al yate. El viento balanceó la embarcación de un lado a otro y según los datos de AIS, el Bayesian se movió durante más de ocho minutos hacia adelante y hacia atrás violentamente, quedando en los registros como si un niño hubiera estado realizando un dibujo.
3:59 horas. Cede el ancla. Hasta este momento, las imágenes del AIS revelaban que el barco aún estaba anclado, moviéndose como un perro encadenado en una jaula. Fue a las 3:59 horas cuando se aprecia que el Bayesian se soltó y quedó libre en medio de la tormenta. Luego dio un giro completo y comenzó a ser empujado por el fuerte viento. Un minuto después, a las 4:00 horas, el barco sufrió un apagón, lo que indica que el agua había llegado a los generadores. Según el sistema de monitoreo, el velero se volvió ingobernable.
4:06 horas. Se hunde. Sin control, a la deriva y con agua en su interior, a las 4:03 horas el Bayesian cambia su recorrido hasta desaparecer de las imágenes del AIS a las 4:05 de la madrugada. A las 4:06, el «EPIRB», la radiobaliza de emergencia de las embarcaciones, envió una alarma de hundimiento a la estación de satélites «Cospas Sarsat» de Bari. La Guardia Costera se daba por enterada de que el Bayesian había naufragado.
Durante la mañana de este viernes, los equipos de rescate italianos lograron localizar y rescatar el cuerpo de la última víctima desaparecida del naufragio: Hannah Lynch, la hija adolescente, de 18 años, del magnate informático y propietario del yate, Mike Lynch, también fallecido en la tragedia. La joven era una destacada estudiante de la prestigiosa escuela secundaria Latymer y recientemente había sido aceptada en la Universidad de Oxford para estudiar literatura, registró «Daily Mail». «La familia Lynch está devastada, en estado de shock y está siendo reconfortada y apoyada por familiares y amigos», publicó el vocero de la familia.


